Questões de Concurso
Sobre verbos | verbos em espanhol
Foram encontradas 465 questões
I. “No hay nadie que, como él, _____ tan bueno.”
II. “No ha sido tan difícil como ______.”
III. “____ que haya trabajado recibirá el sueldo.”
IV. “Recomiendo que ______ cuanto antes las tareas.”
“Si el hombre cuida la naturaleza _______ más salud”.
La forma verbal que completa correctamente el hueco es:
TEXTO 3



Fuente:https://muhimu.es/cultura-entretenimiento/invidentes-mafalda-en-braille/ - Accedido: 30/04/2024
Cinco novelas imprescindibles de Paul Auster
Nueva York es un personaje fundamental en la obra del escritor estadounidense, cuyas tramas jugaban con el azar y hablaban de amor y amistad

Fuente:https://elpais.com/cultura/2024-05-01/cinco-novelas-imprescindibles-de-paul-auster.html Accedido el: 01/05/2024
El planeta, frente al colapso climático
(_) Cuando el colectivo viene acompañado de un complemento en plural, el verbo va en plural o puede ponerse en singular. Ej.: La mayoría de los emigrantes era(n) gallega(os).
(_) El sustantivo y el adjetivo siempre concuerdan en número y género. Ej. Los ciclistas pasaban veloces por el público.
(_) Cuando el sujeto viene separado por la conjunción “o” o “ni”, habiendo o no exclusión de sentido, el verbo irá en singular. Ej.: Hay veces en que un tobillo o una muñeca rota no muestran alteración exterior.
(1) Pretérito perfecto simple.
(2) Pretérito perfecto compuesto.
(3) Pretérito pluscuamperfecto.
(_) Ellos ya habían cenado.
(_) Anoche salí de fiesta con mis amigos.
(_) Esta semana no ha sido fácil para nadie.
(_) El niño cayó en aquel instante.
O texto seguinte servirá de base para responder à questão.
Valencia será capital verde europea en 2024
Es la segunda ciudad española, después de Vitoria-Gasteiz, que consigue el título por su impulso a las políticas sostenibles. Valencia será Capital Verde Europea en 2024. Vitoria-Gasteiz era hasta el momento la única ciudad española que había conseguido la distinción, en 2012. La capital valenciana se ha impuesto a la otra finalista, la ciudad italiana de Cagliari.
Este galardón, dotado con 600.000 euros, está promovido por la Comisión Europea desde 2010 para reconocer los proyectos y el compromiso por la ecología urbana, alineados en el Pacto Verde Europeo, la Estrategia de Biodiversidad 2030 de la Unión Europea o los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.
Valencia ha destacado en la defensa de su candidatura el aumento en la ciudad de la infraestructura verde -594 hectáreas de zonas verdes netamente urbanas o 7,41 metros cuadrados de espacio verde por habitante-, su modelo de movilidad sostenible, con casi 200 kilómetros de carriles bici o ciclocalles en la capital; la recuperación del espacio público, con la peatonalización de sus plazas más céntricas, o la alimentación sostenible, con su tradicional huerta y su producción autóctona de frutas y hortalizas.
La selección de la ciudad galardonada se evalúa sobre la base de 12 indicadores ambientales; desde la calidad del aire, el ruido, el agua o el uso sostenible del suelo, hasta la gestión de residuos, el reciclaje, el cambio climático, la movilidad sostenible o la gobernanza ambiental. Las ciudades tienen que tener un mínimo de 100.000 habitantes para poder presentarse.
https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2022-10-27/valencia-seracapital-verde-europea-en-2024.html
I. recibe y señaló son verbos regulares conjugados en el presente de indicativo. II. El vocablo una en la frase cumpliendo una larga condena, es un artículo indefinido.
Se puede afirmar que:
En la ultima estrofa el verbo “comprad” tiene como objetivo:
Observe el fragmento:
“de este mundo queréis salir,
si os dicen de regalo
que la otra vida es como aquesta,
i qué salto, mortal salto,
daréis para caer”
Los verbos “queréis” y “daréis” estin respectivamente conjugados en :
Instrucciones: Las cuestiones de números 31 a 60 se refieren al texto abajo.
Las cartas de amor
Por Eduardo Galeano
- Ellos se conocieron por casualidad, que es como se suelen encontrar los grandes amores,
- casi siempre por casualidad, por una llamada equivocada, por un encuentro fortuito. A ellos lo
- que les pasó fue que él había quedado en aquel café con una persona que no vino, y claro, la vio
- a ella sentada en la mesa del café, radiante, así que, harto de esperar no se cortó un pelo y dijo:
- —“ya que he venido hasta aquí, no puedo desaprovechar esta ocasión”.
- Se acercó a la mesa y dijo:
- —“¿Me permite?”
- —“Por supuesto”.
- Esto solo suele pasar en las historias que te cuentan otros, nunca en la vida real, por lo general
- cuando dices:
- —“Me permites”, dicen
- —“De qué”
- A lo mejor ella estaba esperando a alguien que tampoco vino, quién sabe, yo qué sé, habrá
- que inventar otra historia en la que ella le dice “De qué”, en este caso ella lo invitó a él para que
- se sentase, y él se sentó. Y claro, no había de qué hablar,
- —“¿y qué lees?”
- Lo malo fue que él no había leído nada del escritor que ella estaba leyendo, mal empezamos,
- mal, muy mal, por ahí no.
- —“Pues bonito día”
- Pero enseguida empezaron a profundizar, porque ella dijo
- —“Sí, la verdad es que hace un bonito día”.
- Y aunque no lo hiciera. Pero poco a poco él fue venciendo esa timidez que le caracteriza y
- fueron profundizando. Al principio él para llamar su atención contó una que otra mentira, que
- era escritor, luego reconoció que nunca le habían publicado nada, pero eso vino más tarde,
- cuando ya se conocían más, cuando pasaron del café a la habana con coca cola. Por entonces ya
- estaban descubriendo que tenían más afinidades de las que pensaban al principio, y compartían
- gustos cinematográficos, y por eso él le dijo
- —“Oye, y si vamos a ver esta, ¿has visto La vida es bella?” y ella
- —“No”,
- —“Oye quedamos el fin de semana”,
- —“Vale”.
- Y aquel fin de semana pues, yo no sé muy bien si para sorprenderla o no, pero el caso es que
- él rompía a llorar en cada escena en la que aparecía el chaval pequeño, esto a ella le enterneció,
- yo quiero pensar que era de verdad. Resulta que coincidían en más gustos, y también en lo
- musical, y le dijo:
- —“Oye, este fin de semana toca Ismael Serrano”,
- —“Ismael qué?”,
- —“Pero a ti te gustan los cantautores?”,
- —“Los de verdad me gustan”.
- Pero él le convenció a ella y fueron. Cuando él empezó a cantar aquella de Vértigo, pues se
- atrevió a cogerle la mano. Y poco a poco se fueron inevitablemente enamorando, pero no por
- esto de Ismael Serrano, ni por el Vértigo, quizá más por aquello de llorar con La vida es bella.
- Una mañana él se levanta y al abrir los ojos se da cuenta de que está perdidamente enamorado
- de ella, y quedaron entonces en aquel café en el que se conocieron por casualidad. Los momentos
- importantes suelen coincidir casi siempre en los mismos sitios, no estoy muy seguro de lo que
- acabo de decir, pero es una buena frase. Pero fue en aquel café en donde ella le dijo:
- —“Sabes, creo que me tengo que ir durante algún tiempo”,
- —“Yo te iba a decir casi lo contrario, que te quedaras conmigo para toda la vida”, y ella dijo
- —“No te preocupes porque yo estaré esperando el día que vuelva para retomar contigo este
- camino que emprendimos, además, cada quince días puntualmente te mandaré una carta en la
- que te contaré todo lo que he hecho, todo lo que siento, todo lo mucho que te echo de menos,
- y todo lo poco que nos falta para vernos”,
- Él dijo que bueno, que vale.
- —“Pero que si no te vas casi mejor”.
- Pero se fue. Fue entonces cuando descubrió que aquello no tenía remedio y que estaba
- perdidamente enamorado, que no había ningún elixir que hiciera que la olvidase, que no era
- cierto aquella de que un clavo saca otro clavo, que a veces es cierto que los amores a primera
- vista existen, bueno, ¿es que acaso hay otros?.
- A los quince días puntualmente llegó la carta de ella toda llena de besos y de caricias, de te
- echo de menos, él lloró, y esta vez era de verdad. Y guardaba las cartas con mucho cariño encima
- de la mesilla. Pasaron quince días, y otros quince, y otros quince, y otros quince, y las cartas se
- iban acumulando. Y su vida consistía en esperar a que llegara el decimoquinto día, abrir el buzón
- y encontrar la carta de amor en la que ella prometía volver, esperar esa carta en la que ella le
- diría que volvía pronto. Y pasaron años, muchos años, y ya las cartas casi no cabían en la casa,
- se compró una gran caja fuerte para guardar todas las cartas, porque eran su gran tesoro, porque
- vivía para leer las cartas que ella le había escrito, porque ella era lo que más quería, y así pasaron
- creo que diez años, quince, no me acuerdo.
- Y un día ella, sin saber cómo ni por qué, dejó de escribir, y al quince día él se encontró el
- buzón vacío, y el alma partida en dos. Ahora solo podía vivir del recuerdo, leyendo las cartas que
- ella le había escrito con tanto cariño, aquellas cartas eran su mayor tesoro. Un día él salió de
- casa, porque tenía que salir, y unos ladrones entraron en su casa. Al ver allí la gran caja fuerte
- no se lo pensaron dos veces, porque pensaron que debían esconder algún gran tesoro, grandes
- riquezas, realmente no era. Y se llevaron la gran caja fuerte.
- Imagínate la desolación de nuestro protagonista cuando llega a su casa y se da cuenta de que
- le han robado lo que él más quería, lo que le hacía sentirse vivo algunas tardes de domingo
- cuando no sonaba el jodido teléfono, cuando releía aquellas cartas y aquellas promesas quién
- sabe si falsas.
- Suele pasar que los ladrones son buenas personas, y este era el caso. Pero imagínate la cara
- de los ladrones cuando abren la caja fuerte y se encuentran montones de cartas de amor,
- declaraciones imposibles. El jefe de los ladrones se enfadó un poquito, pues la caja pesaba, y
- llevarla a la guarida no era moco de pavo.
- Nuestro hombre vagaba casi moribundo por las calles de su ciudad, con la esperanza de
- encontrar alguna carta, a alguien que le hablara de una gran caja fuerte llena de cartas, perdido
- sin saber ya qué hacer. El jefe ladrón lo que dijo es que aquellas cartas lo que había que hacer
- era quemarlas o tirarlas al río, lo que fuera, pero que desaparecieran de inmediato. Pero el más
- joven de los ladrones era más bueno, y se le ocurrió una gran idea.
- Un día nuestro hombre llegó a casa después de estar buscando toda una tarde, y al abrir el
- buzón ¿Adivina lo que se encontró?... Una carta. Los ladrones habían decidido mandarle las
- cartas tal y como ella se las había mandado, puntualmente cada quince días, por riguroso orden.
- Ahora él resucitaba con la esperanza de revivir aquellos momentos en los que quizá un día leería
- la carta en la que ella diría:
- —“Pronto estaré allí”.
(Disponible en: www.poeticous.com/eduardo-galeano/las-cartas-de-amor-1?locale=es – texto adaptado especialmente para ese examen).
El tiempo verbal de la oración “Oye quedamos el fin de semana” (l. 30) es el:
Qual o tempo verbal para "Los seres humanos somos animales diurnos"?
