Questões de Concurso
Sobre análise sintática | análisis sintáctico em espanhol
Foram encontradas 143 questões
Instrucciones: Las cuestiones de números 31 a 60 se refieren al texto abajo.
Las cartas de amor
Por Eduardo Galeano
- Ellos se conocieron por casualidad, que es como se suelen encontrar los grandes amores,
- casi siempre por casualidad, por una llamada equivocada, por un encuentro fortuito. A ellos lo
- que les pasó fue que él había quedado en aquel café con una persona que no vino, y claro, la vio
- a ella sentada en la mesa del café, radiante, así que, harto de esperar no se cortó un pelo y dijo:
- —“ya que he venido hasta aquí, no puedo desaprovechar esta ocasión”.
- Se acercó a la mesa y dijo:
- —“¿Me permite?”
- —“Por supuesto”.
- Esto solo suele pasar en las historias que te cuentan otros, nunca en la vida real, por lo general
- cuando dices:
- —“Me permites”, dicen
- —“De qué”
- A lo mejor ella estaba esperando a alguien que tampoco vino, quién sabe, yo qué sé, habrá
- que inventar otra historia en la que ella le dice “De qué”, en este caso ella lo invitó a él para que
- se sentase, y él se sentó. Y claro, no había de qué hablar,
- —“¿y qué lees?”
- Lo malo fue que él no había leído nada del escritor que ella estaba leyendo, mal empezamos,
- mal, muy mal, por ahí no.
- —“Pues bonito día”
- Pero enseguida empezaron a profundizar, porque ella dijo
- —“Sí, la verdad es que hace un bonito día”.
- Y aunque no lo hiciera. Pero poco a poco él fue venciendo esa timidez que le caracteriza y
- fueron profundizando. Al principio él para llamar su atención contó una que otra mentira, que
- era escritor, luego reconoció que nunca le habían publicado nada, pero eso vino más tarde,
- cuando ya se conocían más, cuando pasaron del café a la habana con coca cola. Por entonces ya
- estaban descubriendo que tenían más afinidades de las que pensaban al principio, y compartían
- gustos cinematográficos, y por eso él le dijo
- —“Oye, y si vamos a ver esta, ¿has visto La vida es bella?” y ella
- —“No”,
- —“Oye quedamos el fin de semana”,
- —“Vale”.
- Y aquel fin de semana pues, yo no sé muy bien si para sorprenderla o no, pero el caso es que
- él rompía a llorar en cada escena en la que aparecía el chaval pequeño, esto a ella le enterneció,
- yo quiero pensar que era de verdad. Resulta que coincidían en más gustos, y también en lo
- musical, y le dijo:
- —“Oye, este fin de semana toca Ismael Serrano”,
- —“Ismael qué?”,
- —“Pero a ti te gustan los cantautores?”,
- —“Los de verdad me gustan”.
- Pero él le convenció a ella y fueron. Cuando él empezó a cantar aquella de Vértigo, pues se
- atrevió a cogerle la mano. Y poco a poco se fueron inevitablemente enamorando, pero no por
- esto de Ismael Serrano, ni por el Vértigo, quizá más por aquello de llorar con La vida es bella.
- Una mañana él se levanta y al abrir los ojos se da cuenta de que está perdidamente enamorado
- de ella, y quedaron entonces en aquel café en el que se conocieron por casualidad. Los momentos
- importantes suelen coincidir casi siempre en los mismos sitios, no estoy muy seguro de lo que
- acabo de decir, pero es una buena frase. Pero fue en aquel café en donde ella le dijo:
- —“Sabes, creo que me tengo que ir durante algún tiempo”,
- —“Yo te iba a decir casi lo contrario, que te quedaras conmigo para toda la vida”, y ella dijo
- —“No te preocupes porque yo estaré esperando el día que vuelva para retomar contigo este
- camino que emprendimos, además, cada quince días puntualmente te mandaré una carta en la
- que te contaré todo lo que he hecho, todo lo que siento, todo lo mucho que te echo de menos,
- y todo lo poco que nos falta para vernos”,
- Él dijo que bueno, que vale.
- —“Pero que si no te vas casi mejor”.
- Pero se fue. Fue entonces cuando descubrió que aquello no tenía remedio y que estaba
- perdidamente enamorado, que no había ningún elixir que hiciera que la olvidase, que no era
- cierto aquella de que un clavo saca otro clavo, que a veces es cierto que los amores a primera
- vista existen, bueno, ¿es que acaso hay otros?.
- A los quince días puntualmente llegó la carta de ella toda llena de besos y de caricias, de te
- echo de menos, él lloró, y esta vez era de verdad. Y guardaba las cartas con mucho cariño encima
- de la mesilla. Pasaron quince días, y otros quince, y otros quince, y otros quince, y las cartas se
- iban acumulando. Y su vida consistía en esperar a que llegara el decimoquinto día, abrir el buzón
- y encontrar la carta de amor en la que ella prometía volver, esperar esa carta en la que ella le
- diría que volvía pronto. Y pasaron años, muchos años, y ya las cartas casi no cabían en la casa,
- se compró una gran caja fuerte para guardar todas las cartas, porque eran su gran tesoro, porque
- vivía para leer las cartas que ella le había escrito, porque ella era lo que más quería, y así pasaron
- creo que diez años, quince, no me acuerdo.
- Y un día ella, sin saber cómo ni por qué, dejó de escribir, y al quince día él se encontró el
- buzón vacío, y el alma partida en dos. Ahora solo podía vivir del recuerdo, leyendo las cartas que
- ella le había escrito con tanto cariño, aquellas cartas eran su mayor tesoro. Un día él salió de
- casa, porque tenía que salir, y unos ladrones entraron en su casa. Al ver allí la gran caja fuerte
- no se lo pensaron dos veces, porque pensaron que debían esconder algún gran tesoro, grandes
- riquezas, realmente no era. Y se llevaron la gran caja fuerte.
- Imagínate la desolación de nuestro protagonista cuando llega a su casa y se da cuenta de que
- le han robado lo que él más quería, lo que le hacía sentirse vivo algunas tardes de domingo
- cuando no sonaba el jodido teléfono, cuando releía aquellas cartas y aquellas promesas quién
- sabe si falsas.
- Suele pasar que los ladrones son buenas personas, y este era el caso. Pero imagínate la cara
- de los ladrones cuando abren la caja fuerte y se encuentran montones de cartas de amor,
- declaraciones imposibles. El jefe de los ladrones se enfadó un poquito, pues la caja pesaba, y
- llevarla a la guarida no era moco de pavo.
- Nuestro hombre vagaba casi moribundo por las calles de su ciudad, con la esperanza de
- encontrar alguna carta, a alguien que le hablara de una gran caja fuerte llena de cartas, perdido
- sin saber ya qué hacer. El jefe ladrón lo que dijo es que aquellas cartas lo que había que hacer
- era quemarlas o tirarlas al río, lo que fuera, pero que desaparecieran de inmediato. Pero el más
- joven de los ladrones era más bueno, y se le ocurrió una gran idea.
- Un día nuestro hombre llegó a casa después de estar buscando toda una tarde, y al abrir el
- buzón ¿Adivina lo que se encontró?... Una carta. Los ladrones habían decidido mandarle las
- cartas tal y como ella se las había mandado, puntualmente cada quince días, por riguroso orden.
- Ahora él resucitaba con la esperanza de revivir aquellos momentos en los que quizá un día leería
- la carta en la que ella diría:
- —“Pronto estaré allí”.
(Disponible en: www.poeticous.com/eduardo-galeano/las-cartas-de-amor-1?locale=es – texto adaptado especialmente para ese examen).
El texto del inicio del examen puede ser utilizado en clase para el desarrollo del tema:
O texto seguinte servirá de base para responder à questão.
La temperatura se dispara en el Mediterráneo y el Atlántico: "Para muchas especies, es como si hubiese un incendio en el mar"
El Mare Nostrum está batiendo estos días sus marcas más cálidas desde que hay registros, lo que provoca noches tórridas en las ciudades costeras, mortalidad de flora y fauna marina, y mucho combustible para posibles lluvias torrenciales.
El aumento de las temperaturas debido al cambio climático está afectando gravemente a mares y océanos: el Mediterráneo y el Atlántico norte están batiendo estos días sus marcas más cálidas desde que hay registros —1980—, con anomalías térmicas que en algunos puntos superan los 5°, según la medición por satélite de su superficie de entidades oficiales de Europa.
Al igual que las terrestres, las olas de calor marinas son cada vez más frecuentes y tienen consecuencias: en las urbes costeras españolas se han multiplicado por 10 las noches tórridas (con mínimas por encima de los 25°, que hacen muy difícil dormir), y en el agua hay más medusas, mortalidad de flora y fauna, y muchísimo combustible (vapor de agua) que, si se producen tormentas, hará que sean más virulentas, como ha ocurrido en los últimos días en el centro de Europa.
El País
( ) A sentença “Yo que tú jamás le diría la verdad.” Expressa um conselho ou sugestão e o verbo diría está no tempo verbal condicional simple.
( ) A sentença “Dijo que había peleado con Pablo hacía dos días” está no estilo indirecto e sua correspondência no estilo directo é: “Hace dos días que peleo con Pablo”.
( ) A sentença “Cuando era niño vivía em Guadalajara.” Indica uma ação habitual no presente.
( ) A sentença “Pídeselo nuevamente.” está no modo imperativo.
Assinale a alternativa que apresenta a sequência correta de cima para baixo.
( ) O estilo indirecto em espanhol é usado para transmitir palavras utilizadas anteriormente por outras pessoas. Assim “Dijo que se tomaba un café” está no estilo indirecto.
( ) Na sentença “Ella gritó tanto que se quedó afónica”, o advérbio “que” indica que a oração subordinada expressa temporalidade.
( ) Na sentença “Después de pedirle perdón, se sintió mejor.” Há uma relação temporal entre as ações e percebemos essa relação por causa da palavra “después”.
( ) Na sentença “Aunque hubiera llovido, habrían ido a la playa.”, o falante sabe que não choveu.
Assinale a alternativa que apresenta a sequência correta de cima para baixo.
I. O uso de “e” ao invés de “y” na sentença “Voy al teatro con María e Iván” está correto porque a conjunção “y” muda para “e” diante de uma palavra começada pela vogal “i”.
II. Na sentença “Puesto que él no vendrá, voy al cine”, “puesto que” expressa uma ideia de causa.
III. Na sentença “Si llego temprano, te llamo” a conjunção “si” indica uma ação provável de acontecer e o uso do modo indicativo do verbo “llegar” nos leva a esta interpretação.
IV. Na sentença “Si lo ayudo, es porque es mi amigo.” A conjunção “si” expressa adição.
Estão corretas as afirmativas:
Pepe tiene muchos libros, pero no los utiliza.
En la frase, el LO aparece como
Analiza la frase y marca la alternativa correcta.
A Laura le premiaron en el colegio.
A partir del uso de los pronombres átonos, es correcto afirmar que en la frase se
I - Algunos sacaron las pistolas y se escucharon disparos.
II - La agresión no se denunció.
III - Él se mojó con el vino.
El uso de la pasiva refleja está presente solamente en la(s) frase(s)
“Cerca de la mitad de los trabajadores de la acerera eran mexicanos.”
De acuerdo con el uso de las construcciones partitivas la concordancia se justifica porque se trata de un(a)
Estimamos que una reservación anticipada será lo más adecuado para obtener las mejores habitaciones en nuestras instalaciones.
Sobre el trato utilizado en la frase es
Te devuelvo el libro porque ya le he leído.
En la frase se encuentra representado el leísmo de
Analiza la frase y marca la alternativa correcta.
Su talento es reconocido en muchas de sus ideas.
En la frase, el cuantificador muchas aparece como un(a)
I - En la frase, “La vieron a ella.” el autor utiliza la duplicación pronominal del complemento indirecto por ser tónico y
PORQUE
II - es un recurso estilístico particular y que le permite la libertad de introducción del complemento indirecto por tratarse de una persona.
A partir del análisis es correcto afirmar que
I - se refiere a un sustantivo común. II - la palabra amigo hace parte de un grupo nominal escueto. III - el nominativo amigo recibe una interpretación específica. IV - está libre de restricciones sintácticas.
Son correctas las afirmaciones apenas en
Con respecto a las estructuras lingüísticas y a las ideas del texto 8A2-II juzgue lo siguiente ítem.
En la oración «Cuando participas, te conviertes en», en el
primer párrafo, ambos verbos comparten el mismo sujeto.
Con respecto a las estructuras lingüísticas y a las ideas del texto 8A2-II juzgue lo siguiente ítem.
La expresión «si no», en el cuarto período del primer
parráfo, introduce una oración condicional negativa y la
expresión «sino», en el segundo parráfo, introduce una
oración negativa, aunque no necesariamente condicional.