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Para letras
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Texto 4A1-II
Una semana antes de su participación en el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl, Bad Bunny consolidó su posición como una de las figuras más influyentes de la música contemporánea al recibir el premio al álbum del año en los Grammy. Con Debí tirar más fotos, uno de los discos más vendidos de 2025, el artista puertorriqueño culminó un período marcado por el reconocimiento internacional y se convirtió en el primer cantante latino en obtener el máximo galardón del evento en sus 68 años de historia.
El álbum premiado reúne diecisiete canciones y fue grabado íntegramente en Puerto Rico. A lo largo del proyecto, el músico transita por géneros tradicionales, como la salsa y la música folclórica puertorriqueña, junto a estilos más contemporáneos como el reguetón y el trap latino. Esta combinación de influencias le permite mantener una identidad artística reconocible, al tiempo que amplía su alcance más allá del ámbito regional.
El reconocimiento obtenido en los Grammy no fue un hecho aislado. En años recientes, Bad Bunny ya había marcado hitos relevantes en la industria musical, tanto por la recepción comercial de sus trabajos como por su presencia constante en las principales categorías de premiación. En esta ocasión, además del galardón principal, el álbum fue distinguido en otras categorías, lo que reforzó su impacto dentro y fuera del circuito latino.
Más allá de los premios, la obra destaca por su tono reflexivo y por la manera en que incorpora referencias a la experiencia personal y colectiva del artista. Algunas canciones abordan temas vinculados a la identidad, el territorio y el desarraigo, elementos que atraviesan el disco y contribuyen a su cohesión interna. Esta dimensión expresiva convive con una propuesta musical diversa, que dialoga tanto con tradiciones culturales arraigadas como con tendencias globales.
En este contexto de reconocimiento y proyección internacional, el artista se prepara para alcanzar otro momento significativo de su trayectoria: su actuación en el medio tiempo del Super Bowl. La expectativa en torno a este evento confirma la relevancia de su carrera en un escenario de alcance mundial y consolida un recorrido que, sin abandonar sus raíces, ha logrado insertarse plenamente en el mercado global.
Internet: <www.nytimes.com/es>
I En la expresión «el máximo galardón del evento» (segundo período del primer párrafo), el uso del artículo definido «el» se justifica porque el sustantivo al que acompaña se presenta como un referente específico y plenamente identificable en el contexto.
II En «una identidad artística reconocible» (tercer período del segundo párrafo), el uso del artículo indefinido «una» se explica porque el sustantivo «identidad» designa una referencia inespecífica y poco identificable dentro del contexto del texto.
III En el segmento «tanto por la recepción comercial de sus trabajos como por su presencia constante» (segundo período del tercer párrafo), la conjunción «como» establece una relación de adición equilibrada entre dos elementos de igual valor sintáctico.
IV En «las principales categorías de premiación» (segundo período del tercer párrafo), la forma plural del sustantivo «categorías» responde a una exigencia semántica del contexto, ya que el texto se refiere a más de una categoría específica.
Están correctos únicamente los ítems
Texto 4A1-II
Una semana antes de su participación en el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl, Bad Bunny consolidó su posición como una de las figuras más influyentes de la música contemporánea al recibir el premio al álbum del año en los Grammy. Con Debí tirar más fotos, uno de los discos más vendidos de 2025, el artista puertorriqueño culminó un período marcado por el reconocimiento internacional y se convirtió en el primer cantante latino en obtener el máximo galardón del evento en sus 68 años de historia.
El álbum premiado reúne diecisiete canciones y fue grabado íntegramente en Puerto Rico. A lo largo del proyecto, el músico transita por géneros tradicionales, como la salsa y la música folclórica puertorriqueña, junto a estilos más contemporáneos como el reguetón y el trap latino. Esta combinación de influencias le permite mantener una identidad artística reconocible, al tiempo que amplía su alcance más allá del ámbito regional.
El reconocimiento obtenido en los Grammy no fue un hecho aislado. En años recientes, Bad Bunny ya había marcado hitos relevantes en la industria musical, tanto por la recepción comercial de sus trabajos como por su presencia constante en las principales categorías de premiación. En esta ocasión, además del galardón principal, el álbum fue distinguido en otras categorías, lo que reforzó su impacto dentro y fuera del circuito latino.
Más allá de los premios, la obra destaca por su tono reflexivo y por la manera en que incorpora referencias a la experiencia personal y colectiva del artista. Algunas canciones abordan temas vinculados a la identidad, el territorio y el desarraigo, elementos que atraviesan el disco y contribuyen a su cohesión interna. Esta dimensión expresiva convive con una propuesta musical diversa, que dialoga tanto con tradiciones culturales arraigadas como con tendencias globales.
En este contexto de reconocimiento y proyección internacional, el artista se prepara para alcanzar otro momento significativo de su trayectoria: su actuación en el medio tiempo del Super Bowl. La expectativa en torno a este evento confirma la relevancia de su carrera en un escenario de alcance mundial y consolida un recorrido que, sin abandonar sus raíces, ha logrado insertarse plenamente en el mercado global.
Internet: <www.nytimes.com/es>
Texto 4A1-I
Durante su infancia, hace algunas décadas, muchos cubanos solían acompañar a sus padres en paseos en coche hasta el malecón de La Habana. A orillas del mar, pasaban horas observando los barcos que entraban en la bahía, un espectáculo que transmitía tranquilidad y una sensación de esperanza que, con el paso del tiempo, fue perdiéndose. Aquella imagen, asociada a un momento de relativa estabilidad, contrasta hoy con la experiencia cotidiana de quienes regresan al mismo lugar en circunstancias muy distintas.
En la actualidad, ya adultos, los habitantes de la capital continúan yendo al malecón, aunque no en automóvil. El trayecto lo realizan a pie, a pesar de que deben recorrer varios kilómetros para llegar al emblemático muro que se extiende a lo largo de la costa norte de la ciudad. La falta de transporte público y de combustible ha transformado la movilidad urbana, y las calles, antes transitadas, aparecen ahora casi vacías. La escasez, convertida en un rasgo permanente, forma parte del paisaje diario.
Esta situación se ha agravado en los últimos meses tras una serie de decisiones políticas que han tenido un impacto directo en la economía de la isla. En un período breve, Cuba perdió a su principal proveedor de petróleo, Venezuela, lo que profundizó las dificultades energéticas del país. A ello se sumaron nuevas medidas anunciadas por el gobierno estadounidense, orientadas a imponer sanciones económicas a los países que mantuvieran relaciones comerciales con La Habana en el sector energético.
Según diversos especialistas, el objetivo de estas acciones sería ejercer presión económica para debilitar al gobierno cubano. Mientras tanto, las autoridades de la isla han reiterado su disposición al diálogo con Washington, aunque insisten en que cualquier negociación debería producirse sin condiciones previas. En este contexto, el margen de maniobra del país resulta limitado, y la población enfrenta una etapa marcada por la incertidumbre y la persistencia de carencias estructurales.
Internet: <https://cnnespanol.cnn.com>
Texto 4A1-I
Durante su infancia, hace algunas décadas, muchos cubanos solían acompañar a sus padres en paseos en coche hasta el malecón de La Habana. A orillas del mar, pasaban horas observando los barcos que entraban en la bahía, un espectáculo que transmitía tranquilidad y una sensación de esperanza que, con el paso del tiempo, fue perdiéndose. Aquella imagen, asociada a un momento de relativa estabilidad, contrasta hoy con la experiencia cotidiana de quienes regresan al mismo lugar en circunstancias muy distintas.
En la actualidad, ya adultos, los habitantes de la capital continúan yendo al malecón, aunque no en automóvil. El trayecto lo realizan a pie, a pesar de que deben recorrer varios kilómetros para llegar al emblemático muro que se extiende a lo largo de la costa norte de la ciudad. La falta de transporte público y de combustible ha transformado la movilidad urbana, y las calles, antes transitadas, aparecen ahora casi vacías. La escasez, convertida en un rasgo permanente, forma parte del paisaje diario.
Esta situación se ha agravado en los últimos meses tras una serie de decisiones políticas que han tenido un impacto directo en la economía de la isla. En un período breve, Cuba perdió a su principal proveedor de petróleo, Venezuela, lo que profundizó las dificultades energéticas del país. A ello se sumaron nuevas medidas anunciadas por el gobierno estadounidense, orientadas a imponer sanciones económicas a los países que mantuvieran relaciones comerciales con La Habana en el sector energético.
Según diversos especialistas, el objetivo de estas acciones sería ejercer presión económica para debilitar al gobierno cubano. Mientras tanto, las autoridades de la isla han reiterado su disposición al diálogo con Washington, aunque insisten en que cualquier negociación debería producirse sin condiciones previas. En este contexto, el margen de maniobra del país resulta limitado, y la población enfrenta una etapa marcada por la incertidumbre y la persistencia de carencias estructurales.
Internet: <https://cnnespanol.cnn.com>
Texto 4A1-I
Durante su infancia, hace algunas décadas, muchos cubanos solían acompañar a sus padres en paseos en coche hasta el malecón de La Habana. A orillas del mar, pasaban horas observando los barcos que entraban en la bahía, un espectáculo que transmitía tranquilidad y una sensación de esperanza que, con el paso del tiempo, fue perdiéndose. Aquella imagen, asociada a un momento de relativa estabilidad, contrasta hoy con la experiencia cotidiana de quienes regresan al mismo lugar en circunstancias muy distintas.
En la actualidad, ya adultos, los habitantes de la capital continúan yendo al malecón, aunque no en automóvil. El trayecto lo realizan a pie, a pesar de que deben recorrer varios kilómetros para llegar al emblemático muro que se extiende a lo largo de la costa norte de la ciudad. La falta de transporte público y de combustible ha transformado la movilidad urbana, y las calles, antes transitadas, aparecen ahora casi vacías. La escasez, convertida en un rasgo permanente, forma parte del paisaje diario.
Esta situación se ha agravado en los últimos meses tras una serie de decisiones políticas que han tenido un impacto directo en la economía de la isla. En un período breve, Cuba perdió a su principal proveedor de petróleo, Venezuela, lo que profundizó las dificultades energéticas del país. A ello se sumaron nuevas medidas anunciadas por el gobierno estadounidense, orientadas a imponer sanciones económicas a los países que mantuvieran relaciones comerciales con La Habana en el sector energético.
Según diversos especialistas, el objetivo de estas acciones sería ejercer presión económica para debilitar al gobierno cubano. Mientras tanto, las autoridades de la isla han reiterado su disposición al diálogo con Washington, aunque insisten en que cualquier negociación debería producirse sin condiciones previas. En este contexto, el margen de maniobra del país resulta limitado, y la población enfrenta una etapa marcada por la incertidumbre y la persistencia de carencias estructurales.
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Texto CG1A1
O estudo das mudanças climáticas é essencial para a compreensão dos impactos decorrentes das atividades antrópicas sobre o sistema climático global, que provocam alterações significativas nos padrões climáticos, resultantes, principalmente, do aumento das concentrações de gases de efeito estufa (GEE), como o dióxido de carbono (CO₂) e o metano (CH₄). Tais emissões decorrem de múltiplas fontes, destacando-se a queima de combustíveis fósseis, o desmatamento e a adoção de práticas agrícolas ambientalmente insustentáveis.
A relevância desse tema torna-se ainda mais evidente à luz dos objetivos de desenvolvimento sustentável (ODS) estabelecidos pela ONU, os quais buscam promover um modelo de desenvolvimento sustentável em escala global. Nesse contexto, o ODS 13 — ação contra a mudança global do clima — destaca a necessidade de incorporação de estratégias de mitigação e adaptação às mudanças climáticas nas políticas públicas e nos processos produtivos e socioeconômicos. Ademais, os efeitos das mudanças climáticas repercutem diretamente em outros ODS, como a erradicação da pobreza (ODS 1), a segurança alimentar (ODS 2) e a promoção da saúde e do bem-estar (ODS 3), o que evidencia a natureza transversal das questões climáticas e sua estreita relação com o desenvolvimento sustentável.
As mudanças climáticas são impulsionadas por uma combinação de fatores naturais e antrópicos — feitos pelo ser humano ou resultantes de suas ações —, sendo as atividades humanas as principais responsáveis pelo aquecimento global observado nas últimas décadas.
Gases como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) e óxidos de nitrogênio (NOx) são fundamentais para o crescimento do efeito estufa, um processo natural que mantém a Terra aquecida. No entanto, as concentrações desses gases aumentaram significativamente devido a atividades humanas como a queima de combustíveis fósseis, processos industriais e processos ligados à agricultura ⸺ um crescimento que resulta em desequilíbrio e intensifica o aquecimento global.
O desmatamento, especialmente em florestas tropicais, contribui para as mudanças climáticas ao reduzir a capacidade de absorção de CO2 pelas árvores. Além disso, a conversão de áreas florestais em terras agrícolas ou em concentrações urbanas libera o carbono armazenado no solo, agravando ainda mais o problema.
A expansão urbana desordenada, frequentemente conduzida sem o devido planejamento, tem provocado o aumento das emissões de gases de efeito estufa (GEE). Esse processo de urbanização também intensifica o consumo de energia, o fluxo de veículos e a produção de resíduos, agravando a poluição atmosférica e a degradação ambiental. Além disso, cidades mal planejadas tornam-se mais suscetíveis a desastres, potencializando os efeitos das mudanças climáticas. Esses impactos recaem de forma desproporcional sobre populações socialmente vulneráveis, que, em geral, são as que menos contribuem para as emissões. A escassez de recursos para adaptação às mudanças climáticas aprofunda as desigualdades sociais e econômicas, gerando consequências severas para a saúde pública, a segurança alimentar e o acesso à água.
A compreensão das mudanças climáticas é estratégica não apenas para a proteção dos ecossistemas, mas também para a garantia da qualidade de vida das gerações presentes e futuras. A produção científica e a disseminação do conhecimento técnico sobre o tema são fundamentais para subsidiar a formulação de políticas públicas eficazes e fortalecer a conscientização da sociedade, possibilitando o enfrentamento dos desafios decorrentes de um sistema climático em contínua transformação.
Nesse contexto, a educação ambiental e técnica assume papel central na capacitação de indivíduos e comunidades para a tomada de decisões embasadas em critérios científicos e socioambientais. A ampliação da consciência quanto à conservação ambiental, ao uso sustentável dos recursos naturais e à redução da pegada de carbono favorece a adoção de práticas e comportamentos alinhados aos princípios da sustentabilidade.
Em síntese, trata-se de um desafio de elevada complexidade, marcado pela interdependência de múltiplos fatores, que demanda ações coordenadas em diferentes níveis de governança. Tal enfrentamento pressupõe o aprimoramento de políticas públicas, o estímulo à inovação tecnológica e o fortalecimento do compromisso social em prol de um modelo de desenvolvimento sustentável.
Internet: www.creasp.org.br (com adaptações).
Texto CG1A1
O estudo das mudanças climáticas é essencial para a compreensão dos impactos decorrentes das atividades antrópicas sobre o sistema climático global, que provocam alterações significativas nos padrões climáticos, resultantes, principalmente, do aumento das concentrações de gases de efeito estufa (GEE), como o dióxido de carbono (CO₂) e o metano (CH₄). Tais emissões decorrem de múltiplas fontes, destacando-se a queima de combustíveis fósseis, o desmatamento e a adoção de práticas agrícolas ambientalmente insustentáveis.
A relevância desse tema torna-se ainda mais evidente à luz dos objetivos de desenvolvimento sustentável (ODS) estabelecidos pela ONU, os quais buscam promover um modelo de desenvolvimento sustentável em escala global. Nesse contexto, o ODS 13 — ação contra a mudança global do clima — destaca a necessidade de incorporação de estratégias de mitigação e adaptação às mudanças climáticas nas políticas públicas e nos processos produtivos e socioeconômicos. Ademais, os efeitos das mudanças climáticas repercutem diretamente em outros ODS, como a erradicação da pobreza (ODS 1), a segurança alimentar (ODS 2) e a promoção da saúde e do bem-estar (ODS 3), o que evidencia a natureza transversal das questões climáticas e sua estreita relação com o desenvolvimento sustentável.
As mudanças climáticas são impulsionadas por uma combinação de fatores naturais e antrópicos — feitos pelo ser humano ou resultantes de suas ações —, sendo as atividades humanas as principais responsáveis pelo aquecimento global observado nas últimas décadas.
Gases como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) e óxidos de nitrogênio (NOx) são fundamentais para o crescimento do efeito estufa, um processo natural que mantém a Terra aquecida. No entanto, as concentrações desses gases aumentaram significativamente devido a atividades humanas como a queima de combustíveis fósseis, processos industriais e processos ligados à agricultura ⸺ um crescimento que resulta em desequilíbrio e intensifica o aquecimento global.
O desmatamento, especialmente em florestas tropicais, contribui para as mudanças climáticas ao reduzir a capacidade de absorção de CO2 pelas árvores. Além disso, a conversão de áreas florestais em terras agrícolas ou em concentrações urbanas libera o carbono armazenado no solo, agravando ainda mais o problema.
A expansão urbana desordenada, frequentemente conduzida sem o devido planejamento, tem provocado o aumento das emissões de gases de efeito estufa (GEE). Esse processo de urbanização também intensifica o consumo de energia, o fluxo de veículos e a produção de resíduos, agravando a poluição atmosférica e a degradação ambiental. Além disso, cidades mal planejadas tornam-se mais suscetíveis a desastres, potencializando os efeitos das mudanças climáticas. Esses impactos recaem de forma desproporcional sobre populações socialmente vulneráveis, que, em geral, são as que menos contribuem para as emissões. A escassez de recursos para adaptação às mudanças climáticas aprofunda as desigualdades sociais e econômicas, gerando consequências severas para a saúde pública, a segurança alimentar e o acesso à água.
A compreensão das mudanças climáticas é estratégica não apenas para a proteção dos ecossistemas, mas também para a garantia da qualidade de vida das gerações presentes e futuras. A produção científica e a disseminação do conhecimento técnico sobre o tema são fundamentais para subsidiar a formulação de políticas públicas eficazes e fortalecer a conscientização da sociedade, possibilitando o enfrentamento dos desafios decorrentes de um sistema climático em contínua transformação.
Nesse contexto, a educação ambiental e técnica assume papel central na capacitação de indivíduos e comunidades para a tomada de decisões embasadas em critérios científicos e socioambientais. A ampliação da consciência quanto à conservação ambiental, ao uso sustentável dos recursos naturais e à redução da pegada de carbono favorece a adoção de práticas e comportamentos alinhados aos princípios da sustentabilidade.
Em síntese, trata-se de um desafio de elevada complexidade, marcado pela interdependência de múltiplos fatores, que demanda ações coordenadas em diferentes níveis de governança. Tal enfrentamento pressupõe o aprimoramento de políticas públicas, o estímulo à inovação tecnológica e o fortalecimento do compromisso social em prol de um modelo de desenvolvimento sustentável.
Internet: www.creasp.org.br (com adaptações).
Texto CG1A1
O estudo das mudanças climáticas é essencial para a compreensão dos impactos decorrentes das atividades antrópicas sobre o sistema climático global, que provocam alterações significativas nos padrões climáticos, resultantes, principalmente, do aumento das concentrações de gases de efeito estufa (GEE), como o dióxido de carbono (CO₂) e o metano (CH₄). Tais emissões decorrem de múltiplas fontes, destacando-se a queima de combustíveis fósseis, o desmatamento e a adoção de práticas agrícolas ambientalmente insustentáveis.
A relevância desse tema torna-se ainda mais evidente à luz dos objetivos de desenvolvimento sustentável (ODS) estabelecidos pela ONU, os quais buscam promover um modelo de desenvolvimento sustentável em escala global. Nesse contexto, o ODS 13 — ação contra a mudança global do clima — destaca a necessidade de incorporação de estratégias de mitigação e adaptação às mudanças climáticas nas políticas públicas e nos processos produtivos e socioeconômicos. Ademais, os efeitos das mudanças climáticas repercutem diretamente em outros ODS, como a erradicação da pobreza (ODS 1), a segurança alimentar (ODS 2) e a promoção da saúde e do bem-estar (ODS 3), o que evidencia a natureza transversal das questões climáticas e sua estreita relação com o desenvolvimento sustentável.
As mudanças climáticas são impulsionadas por uma combinação de fatores naturais e antrópicos — feitos pelo ser humano ou resultantes de suas ações —, sendo as atividades humanas as principais responsáveis pelo aquecimento global observado nas últimas décadas.
Gases como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) e óxidos de nitrogênio (NOx) são fundamentais para o crescimento do efeito estufa, um processo natural que mantém a Terra aquecida. No entanto, as concentrações desses gases aumentaram significativamente devido a atividades humanas como a queima de combustíveis fósseis, processos industriais e processos ligados à agricultura ⸺ um crescimento que resulta em desequilíbrio e intensifica o aquecimento global.
O desmatamento, especialmente em florestas tropicais, contribui para as mudanças climáticas ao reduzir a capacidade de absorção de CO2 pelas árvores. Além disso, a conversão de áreas florestais em terras agrícolas ou em concentrações urbanas libera o carbono armazenado no solo, agravando ainda mais o problema.
A expansão urbana desordenada, frequentemente conduzida sem o devido planejamento, tem provocado o aumento das emissões de gases de efeito estufa (GEE). Esse processo de urbanização também intensifica o consumo de energia, o fluxo de veículos e a produção de resíduos, agravando a poluição atmosférica e a degradação ambiental. Além disso, cidades mal planejadas tornam-se mais suscetíveis a desastres, potencializando os efeitos das mudanças climáticas. Esses impactos recaem de forma desproporcional sobre populações socialmente vulneráveis, que, em geral, são as que menos contribuem para as emissões. A escassez de recursos para adaptação às mudanças climáticas aprofunda as desigualdades sociais e econômicas, gerando consequências severas para a saúde pública, a segurança alimentar e o acesso à água.
A compreensão das mudanças climáticas é estratégica não apenas para a proteção dos ecossistemas, mas também para a garantia da qualidade de vida das gerações presentes e futuras. A produção científica e a disseminação do conhecimento técnico sobre o tema são fundamentais para subsidiar a formulação de políticas públicas eficazes e fortalecer a conscientização da sociedade, possibilitando o enfrentamento dos desafios decorrentes de um sistema climático em contínua transformação.
Nesse contexto, a educação ambiental e técnica assume papel central na capacitação de indivíduos e comunidades para a tomada de decisões embasadas em critérios científicos e socioambientais. A ampliação da consciência quanto à conservação ambiental, ao uso sustentável dos recursos naturais e à redução da pegada de carbono favorece a adoção de práticas e comportamentos alinhados aos princípios da sustentabilidade.
Em síntese, trata-se de um desafio de elevada complexidade, marcado pela interdependência de múltiplos fatores, que demanda ações coordenadas em diferentes níveis de governança. Tal enfrentamento pressupõe o aprimoramento de políticas públicas, o estímulo à inovação tecnológica e o fortalecimento do compromisso social em prol de um modelo de desenvolvimento sustentável.
Internet: www.creasp.org.br (com adaptações).
Texto CG1A1
O estudo das mudanças climáticas é essencial para a compreensão dos impactos decorrentes das atividades antrópicas sobre o sistema climático global, que provocam alterações significativas nos padrões climáticos, resultantes, principalmente, do aumento das concentrações de gases de efeito estufa (GEE), como o dióxido de carbono (CO₂) e o metano (CH₄). Tais emissões decorrem de múltiplas fontes, destacando-se a queima de combustíveis fósseis, o desmatamento e a adoção de práticas agrícolas ambientalmente insustentáveis.
A relevância desse tema torna-se ainda mais evidente à luz dos objetivos de desenvolvimento sustentável (ODS) estabelecidos pela ONU, os quais buscam promover um modelo de desenvolvimento sustentável em escala global. Nesse contexto, o ODS 13 — ação contra a mudança global do clima — destaca a necessidade de incorporação de estratégias de mitigação e adaptação às mudanças climáticas nas políticas públicas e nos processos produtivos e socioeconômicos. Ademais, os efeitos das mudanças climáticas repercutem diretamente em outros ODS, como a erradicação da pobreza (ODS 1), a segurança alimentar (ODS 2) e a promoção da saúde e do bem-estar (ODS 3), o que evidencia a natureza transversal das questões climáticas e sua estreita relação com o desenvolvimento sustentável.
As mudanças climáticas são impulsionadas por uma combinação de fatores naturais e antrópicos — feitos pelo ser humano ou resultantes de suas ações —, sendo as atividades humanas as principais responsáveis pelo aquecimento global observado nas últimas décadas.
Gases como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) e óxidos de nitrogênio (NOx) são fundamentais para o crescimento do efeito estufa, um processo natural que mantém a Terra aquecida. No entanto, as concentrações desses gases aumentaram significativamente devido a atividades humanas como a queima de combustíveis fósseis, processos industriais e processos ligados à agricultura ⸺ um crescimento que resulta em desequilíbrio e intensifica o aquecimento global.
O desmatamento, especialmente em florestas tropicais, contribui para as mudanças climáticas ao reduzir a capacidade de absorção de CO2 pelas árvores. Além disso, a conversão de áreas florestais em terras agrícolas ou em concentrações urbanas libera o carbono armazenado no solo, agravando ainda mais o problema.
A expansão urbana desordenada, frequentemente conduzida sem o devido planejamento, tem provocado o aumento das emissões de gases de efeito estufa (GEE). Esse processo de urbanização também intensifica o consumo de energia, o fluxo de veículos e a produção de resíduos, agravando a poluição atmosférica e a degradação ambiental. Além disso, cidades mal planejadas tornam-se mais suscetíveis a desastres, potencializando os efeitos das mudanças climáticas. Esses impactos recaem de forma desproporcional sobre populações socialmente vulneráveis, que, em geral, são as que menos contribuem para as emissões. A escassez de recursos para adaptação às mudanças climáticas aprofunda as desigualdades sociais e econômicas, gerando consequências severas para a saúde pública, a segurança alimentar e o acesso à água.
A compreensão das mudanças climáticas é estratégica não apenas para a proteção dos ecossistemas, mas também para a garantia da qualidade de vida das gerações presentes e futuras. A produção científica e a disseminação do conhecimento técnico sobre o tema são fundamentais para subsidiar a formulação de políticas públicas eficazes e fortalecer a conscientização da sociedade, possibilitando o enfrentamento dos desafios decorrentes de um sistema climático em contínua transformação.
Nesse contexto, a educação ambiental e técnica assume papel central na capacitação de indivíduos e comunidades para a tomada de decisões embasadas em critérios científicos e socioambientais. A ampliação da consciência quanto à conservação ambiental, ao uso sustentável dos recursos naturais e à redução da pegada de carbono favorece a adoção de práticas e comportamentos alinhados aos princípios da sustentabilidade.
Em síntese, trata-se de um desafio de elevada complexidade, marcado pela interdependência de múltiplos fatores, que demanda ações coordenadas em diferentes níveis de governança. Tal enfrentamento pressupõe o aprimoramento de políticas públicas, o estímulo à inovação tecnológica e o fortalecimento do compromisso social em prol de um modelo de desenvolvimento sustentável.
Internet: www.creasp.org.br (com adaptações).
Texto CG1A1
O estudo das mudanças climáticas é essencial para a compreensão dos impactos decorrentes das atividades antrópicas sobre o sistema climático global, que provocam alterações significativas nos padrões climáticos, resultantes, principalmente, do aumento das concentrações de gases de efeito estufa (GEE), como o dióxido de carbono (CO₂) e o metano (CH₄). Tais emissões decorrem de múltiplas fontes, destacando-se a queima de combustíveis fósseis, o desmatamento e a adoção de práticas agrícolas ambientalmente insustentáveis.
A relevância desse tema torna-se ainda mais evidente à luz dos objetivos de desenvolvimento sustentável (ODS) estabelecidos pela ONU, os quais buscam promover um modelo de desenvolvimento sustentável em escala global. Nesse contexto, o ODS 13 — ação contra a mudança global do clima — destaca a necessidade de incorporação de estratégias de mitigação e adaptação às mudanças climáticas nas políticas públicas e nos processos produtivos e socioeconômicos. Ademais, os efeitos das mudanças climáticas repercutem diretamente em outros ODS, como a erradicação da pobreza (ODS 1), a segurança alimentar (ODS 2) e a promoção da saúde e do bem-estar (ODS 3), o que evidencia a natureza transversal das questões climáticas e sua estreita relação com o desenvolvimento sustentável.
As mudanças climáticas são impulsionadas por uma combinação de fatores naturais e antrópicos — feitos pelo ser humano ou resultantes de suas ações —, sendo as atividades humanas as principais responsáveis pelo aquecimento global observado nas últimas décadas.
Gases como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) e óxidos de nitrogênio (NOx) são fundamentais para o crescimento do efeito estufa, um processo natural que mantém a Terra aquecida. No entanto, as concentrações desses gases aumentaram significativamente devido a atividades humanas como a queima de combustíveis fósseis, processos industriais e processos ligados à agricultura ⸺ um crescimento que resulta em desequilíbrio e intensifica o aquecimento global.
O desmatamento, especialmente em florestas tropicais, contribui para as mudanças climáticas ao reduzir a capacidade de absorção de CO2 pelas árvores. Além disso, a conversão de áreas florestais em terras agrícolas ou em concentrações urbanas libera o carbono armazenado no solo, agravando ainda mais o problema.
A expansão urbana desordenada, frequentemente conduzida sem o devido planejamento, tem provocado o aumento das emissões de gases de efeito estufa (GEE). Esse processo de urbanização também intensifica o consumo de energia, o fluxo de veículos e a produção de resíduos, agravando a poluição atmosférica e a degradação ambiental. Além disso, cidades mal planejadas tornam-se mais suscetíveis a desastres, potencializando os efeitos das mudanças climáticas. Esses impactos recaem de forma desproporcional sobre populações socialmente vulneráveis, que, em geral, são as que menos contribuem para as emissões. A escassez de recursos para adaptação às mudanças climáticas aprofunda as desigualdades sociais e econômicas, gerando consequências severas para a saúde pública, a segurança alimentar e o acesso à água.
A compreensão das mudanças climáticas é estratégica não apenas para a proteção dos ecossistemas, mas também para a garantia da qualidade de vida das gerações presentes e futuras. A produção científica e a disseminação do conhecimento técnico sobre o tema são fundamentais para subsidiar a formulação de políticas públicas eficazes e fortalecer a conscientização da sociedade, possibilitando o enfrentamento dos desafios decorrentes de um sistema climático em contínua transformação.
Nesse contexto, a educação ambiental e técnica assume papel central na capacitação de indivíduos e comunidades para a tomada de decisões embasadas em critérios científicos e socioambientais. A ampliação da consciência quanto à conservação ambiental, ao uso sustentável dos recursos naturais e à redução da pegada de carbono favorece a adoção de práticas e comportamentos alinhados aos princípios da sustentabilidade.
Em síntese, trata-se de um desafio de elevada complexidade, marcado pela interdependência de múltiplos fatores, que demanda ações coordenadas em diferentes níveis de governança. Tal enfrentamento pressupõe o aprimoramento de políticas públicas, o estímulo à inovação tecnológica e o fortalecimento do compromisso social em prol de um modelo de desenvolvimento sustentável.
Internet: www.creasp.org.br (com adaptações).
Texto CG1A1
O estudo das mudanças climáticas é essencial para a compreensão dos impactos decorrentes das atividades antrópicas sobre o sistema climático global, que provocam alterações significativas nos padrões climáticos, resultantes, principalmente, do aumento das concentrações de gases de efeito estufa (GEE), como o dióxido de carbono (CO₂) e o metano (CH₄). Tais emissões decorrem de múltiplas fontes, destacando-se a queima de combustíveis fósseis, o desmatamento e a adoção de práticas agrícolas ambientalmente insustentáveis.
A relevância desse tema torna-se ainda mais evidente à luz dos objetivos de desenvolvimento sustentável (ODS) estabelecidos pela ONU, os quais buscam promover um modelo de desenvolvimento sustentável em escala global. Nesse contexto, o ODS 13 — ação contra a mudança global do clima — destaca a necessidade de incorporação de estratégias de mitigação e adaptação às mudanças climáticas nas políticas públicas e nos processos produtivos e socioeconômicos. Ademais, os efeitos das mudanças climáticas repercutem diretamente em outros ODS, como a erradicação da pobreza (ODS 1), a segurança alimentar (ODS 2) e a promoção da saúde e do bem-estar (ODS 3), o que evidencia a natureza transversal das questões climáticas e sua estreita relação com o desenvolvimento sustentável.
As mudanças climáticas são impulsionadas por uma combinação de fatores naturais e antrópicos — feitos pelo ser humano ou resultantes de suas ações —, sendo as atividades humanas as principais responsáveis pelo aquecimento global observado nas últimas décadas.
Gases como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) e óxidos de nitrogênio (NOx) são fundamentais para o crescimento do efeito estufa, um processo natural que mantém a Terra aquecida. No entanto, as concentrações desses gases aumentaram significativamente devido a atividades humanas como a queima de combustíveis fósseis, processos industriais e processos ligados à agricultura ⸺ um crescimento que resulta em desequilíbrio e intensifica o aquecimento global.
O desmatamento, especialmente em florestas tropicais, contribui para as mudanças climáticas ao reduzir a capacidade de absorção de CO2 pelas árvores. Além disso, a conversão de áreas florestais em terras agrícolas ou em concentrações urbanas libera o carbono armazenado no solo, agravando ainda mais o problema.
A expansão urbana desordenada, frequentemente conduzida sem o devido planejamento, tem provocado o aumento das emissões de gases de efeito estufa (GEE). Esse processo de urbanização também intensifica o consumo de energia, o fluxo de veículos e a produção de resíduos, agravando a poluição atmosférica e a degradação ambiental. Além disso, cidades mal planejadas tornam-se mais suscetíveis a desastres, potencializando os efeitos das mudanças climáticas. Esses impactos recaem de forma desproporcional sobre populações socialmente vulneráveis, que, em geral, são as que menos contribuem para as emissões. A escassez de recursos para adaptação às mudanças climáticas aprofunda as desigualdades sociais e econômicas, gerando consequências severas para a saúde pública, a segurança alimentar e o acesso à água.
A compreensão das mudanças climáticas é estratégica não apenas para a proteção dos ecossistemas, mas também para a garantia da qualidade de vida das gerações presentes e futuras. A produção científica e a disseminação do conhecimento técnico sobre o tema são fundamentais para subsidiar a formulação de políticas públicas eficazes e fortalecer a conscientização da sociedade, possibilitando o enfrentamento dos desafios decorrentes de um sistema climático em contínua transformação.
Nesse contexto, a educação ambiental e técnica assume papel central na capacitação de indivíduos e comunidades para a tomada de decisões embasadas em critérios científicos e socioambientais. A ampliação da consciência quanto à conservação ambiental, ao uso sustentável dos recursos naturais e à redução da pegada de carbono favorece a adoção de práticas e comportamentos alinhados aos princípios da sustentabilidade.
Em síntese, trata-se de um desafio de elevada complexidade, marcado pela interdependência de múltiplos fatores, que demanda ações coordenadas em diferentes níveis de governança. Tal enfrentamento pressupõe o aprimoramento de políticas públicas, o estímulo à inovação tecnológica e o fortalecimento do compromisso social em prol de um modelo de desenvolvimento sustentável.
Internet: www.creasp.org.br (com adaptações).
Texto CG1A1
O estudo das mudanças climáticas é essencial para a compreensão dos impactos decorrentes das atividades antrópicas sobre o sistema climático global, que provocam alterações significativas nos padrões climáticos, resultantes, principalmente, do aumento das concentrações de gases de efeito estufa (GEE), como o dióxido de carbono (CO₂) e o metano (CH₄). Tais emissões decorrem de múltiplas fontes, destacando-se a queima de combustíveis fósseis, o desmatamento e a adoção de práticas agrícolas ambientalmente insustentáveis.
A relevância desse tema torna-se ainda mais evidente à luz dos objetivos de desenvolvimento sustentável (ODS) estabelecidos pela ONU, os quais buscam promover um modelo de desenvolvimento sustentável em escala global. Nesse contexto, o ODS 13 — ação contra a mudança global do clima — destaca a necessidade de incorporação de estratégias de mitigação e adaptação às mudanças climáticas nas políticas públicas e nos processos produtivos e socioeconômicos. Ademais, os efeitos das mudanças climáticas repercutem diretamente em outros ODS, como a erradicação da pobreza (ODS 1), a segurança alimentar (ODS 2) e a promoção da saúde e do bem-estar (ODS 3), o que evidencia a natureza transversal das questões climáticas e sua estreita relação com o desenvolvimento sustentável.
As mudanças climáticas são impulsionadas por uma combinação de fatores naturais e antrópicos — feitos pelo ser humano ou resultantes de suas ações —, sendo as atividades humanas as principais responsáveis pelo aquecimento global observado nas últimas décadas.
Gases como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) e óxidos de nitrogênio (NOx) são fundamentais para o crescimento do efeito estufa, um processo natural que mantém a Terra aquecida. No entanto, as concentrações desses gases aumentaram significativamente devido a atividades humanas como a queima de combustíveis fósseis, processos industriais e processos ligados à agricultura ⸺ um crescimento que resulta em desequilíbrio e intensifica o aquecimento global.
O desmatamento, especialmente em florestas tropicais, contribui para as mudanças climáticas ao reduzir a capacidade de absorção de CO2 pelas árvores. Além disso, a conversão de áreas florestais em terras agrícolas ou em concentrações urbanas libera o carbono armazenado no solo, agravando ainda mais o problema.
A expansão urbana desordenada, frequentemente conduzida sem o devido planejamento, tem provocado o aumento das emissões de gases de efeito estufa (GEE). Esse processo de urbanização também intensifica o consumo de energia, o fluxo de veículos e a produção de resíduos, agravando a poluição atmosférica e a degradação ambiental. Além disso, cidades mal planejadas tornam-se mais suscetíveis a desastres, potencializando os efeitos das mudanças climáticas. Esses impactos recaem de forma desproporcional sobre populações socialmente vulneráveis, que, em geral, são as que menos contribuem para as emissões. A escassez de recursos para adaptação às mudanças climáticas aprofunda as desigualdades sociais e econômicas, gerando consequências severas para a saúde pública, a segurança alimentar e o acesso à água.
A compreensão das mudanças climáticas é estratégica não apenas para a proteção dos ecossistemas, mas também para a garantia da qualidade de vida das gerações presentes e futuras. A produção científica e a disseminação do conhecimento técnico sobre o tema são fundamentais para subsidiar a formulação de políticas públicas eficazes e fortalecer a conscientização da sociedade, possibilitando o enfrentamento dos desafios decorrentes de um sistema climático em contínua transformação.
Nesse contexto, a educação ambiental e técnica assume papel central na capacitação de indivíduos e comunidades para a tomada de decisões embasadas em critérios científicos e socioambientais. A ampliação da consciência quanto à conservação ambiental, ao uso sustentável dos recursos naturais e à redução da pegada de carbono favorece a adoção de práticas e comportamentos alinhados aos princípios da sustentabilidade.
Em síntese, trata-se de um desafio de elevada complexidade, marcado pela interdependência de múltiplos fatores, que demanda ações coordenadas em diferentes níveis de governança. Tal enfrentamento pressupõe o aprimoramento de políticas públicas, o estímulo à inovação tecnológica e o fortalecimento do compromisso social em prol de um modelo de desenvolvimento sustentável.
Internet: www.creasp.org.br (com adaptações).
Texto CG1A1
O estudo das mudanças climáticas é essencial para a compreensão dos impactos decorrentes das atividades antrópicas sobre o sistema climático global, que provocam alterações significativas nos padrões climáticos, resultantes, principalmente, do aumento das concentrações de gases de efeito estufa (GEE), como o dióxido de carbono (CO₂) e o metano (CH₄). Tais emissões decorrem de múltiplas fontes, destacando-se a queima de combustíveis fósseis, o desmatamento e a adoção de práticas agrícolas ambientalmente insustentáveis.
A relevância desse tema torna-se ainda mais evidente à luz dos objetivos de desenvolvimento sustentável (ODS) estabelecidos pela ONU, os quais buscam promover um modelo de desenvolvimento sustentável em escala global. Nesse contexto, o ODS 13 — ação contra a mudança global do clima — destaca a necessidade de incorporação de estratégias de mitigação e adaptação às mudanças climáticas nas políticas públicas e nos processos produtivos e socioeconômicos. Ademais, os efeitos das mudanças climáticas repercutem diretamente em outros ODS, como a erradicação da pobreza (ODS 1), a segurança alimentar (ODS 2) e a promoção da saúde e do bem-estar (ODS 3), o que evidencia a natureza transversal das questões climáticas e sua estreita relação com o desenvolvimento sustentável.
As mudanças climáticas são impulsionadas por uma combinação de fatores naturais e antrópicos — feitos pelo ser humano ou resultantes de suas ações —, sendo as atividades humanas as principais responsáveis pelo aquecimento global observado nas últimas décadas.
Gases como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) e óxidos de nitrogênio (NOx) são fundamentais para o crescimento do efeito estufa, um processo natural que mantém a Terra aquecida. No entanto, as concentrações desses gases aumentaram significativamente devido a atividades humanas como a queima de combustíveis fósseis, processos industriais e processos ligados à agricultura ⸺ um crescimento que resulta em desequilíbrio e intensifica o aquecimento global.
O desmatamento, especialmente em florestas tropicais, contribui para as mudanças climáticas ao reduzir a capacidade de absorção de CO2 pelas árvores. Além disso, a conversão de áreas florestais em terras agrícolas ou em concentrações urbanas libera o carbono armazenado no solo, agravando ainda mais o problema.
A expansão urbana desordenada, frequentemente conduzida sem o devido planejamento, tem provocado o aumento das emissões de gases de efeito estufa (GEE). Esse processo de urbanização também intensifica o consumo de energia, o fluxo de veículos e a produção de resíduos, agravando a poluição atmosférica e a degradação ambiental. Além disso, cidades mal planejadas tornam-se mais suscetíveis a desastres, potencializando os efeitos das mudanças climáticas. Esses impactos recaem de forma desproporcional sobre populações socialmente vulneráveis, que, em geral, são as que menos contribuem para as emissões. A escassez de recursos para adaptação às mudanças climáticas aprofunda as desigualdades sociais e econômicas, gerando consequências severas para a saúde pública, a segurança alimentar e o acesso à água.
A compreensão das mudanças climáticas é estratégica não apenas para a proteção dos ecossistemas, mas também para a garantia da qualidade de vida das gerações presentes e futuras. A produção científica e a disseminação do conhecimento técnico sobre o tema são fundamentais para subsidiar a formulação de políticas públicas eficazes e fortalecer a conscientização da sociedade, possibilitando o enfrentamento dos desafios decorrentes de um sistema climático em contínua transformação.
Nesse contexto, a educação ambiental e técnica assume papel central na capacitação de indivíduos e comunidades para a tomada de decisões embasadas em critérios científicos e socioambientais. A ampliação da consciência quanto à conservação ambiental, ao uso sustentável dos recursos naturais e à redução da pegada de carbono favorece a adoção de práticas e comportamentos alinhados aos princípios da sustentabilidade.
Em síntese, trata-se de um desafio de elevada complexidade, marcado pela interdependência de múltiplos fatores, que demanda ações coordenadas em diferentes níveis de governança. Tal enfrentamento pressupõe o aprimoramento de políticas públicas, o estímulo à inovação tecnológica e o fortalecimento do compromisso social em prol de um modelo de desenvolvimento sustentável.
Internet: www.creasp.org.br (com adaptações).
Texto CG1A1
O estudo das mudanças climáticas é essencial para a compreensão dos impactos decorrentes das atividades antrópicas sobre o sistema climático global, que provocam alterações significativas nos padrões climáticos, resultantes, principalmente, do aumento das concentrações de gases de efeito estufa (GEE), como o dióxido de carbono (CO₂) e o metano (CH₄). Tais emissões decorrem de múltiplas fontes, destacando-se a queima de combustíveis fósseis, o desmatamento e a adoção de práticas agrícolas ambientalmente insustentáveis.
A relevância desse tema torna-se ainda mais evidente à luz dos objetivos de desenvolvimento sustentável (ODS) estabelecidos pela ONU, os quais buscam promover um modelo de desenvolvimento sustentável em escala global. Nesse contexto, o ODS 13 — ação contra a mudança global do clima — destaca a necessidade de incorporação de estratégias de mitigação e adaptação às mudanças climáticas nas políticas públicas e nos processos produtivos e socioeconômicos. Ademais, os efeitos das mudanças climáticas repercutem diretamente em outros ODS, como a erradicação da pobreza (ODS 1), a segurança alimentar (ODS 2) e a promoção da saúde e do bem-estar (ODS 3), o que evidencia a natureza transversal das questões climáticas e sua estreita relação com o desenvolvimento sustentável.
As mudanças climáticas são impulsionadas por uma combinação de fatores naturais e antrópicos — feitos pelo ser humano ou resultantes de suas ações —, sendo as atividades humanas as principais responsáveis pelo aquecimento global observado nas últimas décadas.
Gases como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) e óxidos de nitrogênio (NOx) são fundamentais para o crescimento do efeito estufa, um processo natural que mantém a Terra aquecida. No entanto, as concentrações desses gases aumentaram significativamente devido a atividades humanas como a queima de combustíveis fósseis, processos industriais e processos ligados à agricultura ⸺ um crescimento que resulta em desequilíbrio e intensifica o aquecimento global.
O desmatamento, especialmente em florestas tropicais, contribui para as mudanças climáticas ao reduzir a capacidade de absorção de CO2 pelas árvores. Além disso, a conversão de áreas florestais em terras agrícolas ou em concentrações urbanas libera o carbono armazenado no solo, agravando ainda mais o problema.
A expansão urbana desordenada, frequentemente conduzida sem o devido planejamento, tem provocado o aumento das emissões de gases de efeito estufa (GEE). Esse processo de urbanização também intensifica o consumo de energia, o fluxo de veículos e a produção de resíduos, agravando a poluição atmosférica e a degradação ambiental. Além disso, cidades mal planejadas tornam-se mais suscetíveis a desastres, potencializando os efeitos das mudanças climáticas. Esses impactos recaem de forma desproporcional sobre populações socialmente vulneráveis, que, em geral, são as que menos contribuem para as emissões. A escassez de recursos para adaptação às mudanças climáticas aprofunda as desigualdades sociais e econômicas, gerando consequências severas para a saúde pública, a segurança alimentar e o acesso à água.
A compreensão das mudanças climáticas é estratégica não apenas para a proteção dos ecossistemas, mas também para a garantia da qualidade de vida das gerações presentes e futuras. A produção científica e a disseminação do conhecimento técnico sobre o tema são fundamentais para subsidiar a formulação de políticas públicas eficazes e fortalecer a conscientização da sociedade, possibilitando o enfrentamento dos desafios decorrentes de um sistema climático em contínua transformação.
Nesse contexto, a educação ambiental e técnica assume papel central na capacitação de indivíduos e comunidades para a tomada de decisões embasadas em critérios científicos e socioambientais. A ampliação da consciência quanto à conservação ambiental, ao uso sustentável dos recursos naturais e à redução da pegada de carbono favorece a adoção de práticas e comportamentos alinhados aos princípios da sustentabilidade.
Em síntese, trata-se de um desafio de elevada complexidade, marcado pela interdependência de múltiplos fatores, que demanda ações coordenadas em diferentes níveis de governança. Tal enfrentamento pressupõe o aprimoramento de políticas públicas, o estímulo à inovação tecnológica e o fortalecimento do compromisso social em prol de um modelo de desenvolvimento sustentável.
Internet: www.creasp.org.br (com adaptações).
I.A oração "que é a mais antiga do Carnaval da Bahia" tem a função de explicar "manifestação".
II.A segunda oração, "que também desfilam juntos na festa", tem a função de restringir "sindicatos", ou seja, não é qualquer sindicato, mas apenas aqueles que estavam na manifestação.
III.Em ambas as orações, o pronome "que" tem como referente a palavra imediatamente anterior, a saber: manifestação (1ª oração) e sindicatos (2ª oração).
É correto o que se afirma em:
(__)O Carnaval é um evento que ultrapassa a festividade e se torna espaço de lutas sociais.
(__)Os temas sociais do Carnaval em Salvador foram unicamente "fim da escala 6x1" e a luta contra o feminicídio.
(__)Mudança do Garcia é o nome da mais antiga manifestação carnavalesca da Bahia.
Assinale a alternativa que apresenta a sequência correta:
(__)Pelas características do texto e de seu conteúdo, o objetivo central dele é transmitir informações a respeito da enxaqueca.
(__)A respeito do tema tratado, o autor do texto escolhe focar em três aspectos: o que provoca, os sintomas e as consequências da enxaqueca.
(__)Para amenizar o tom do texto e não chocar quem o lê, o autor utiliza linguagem figurada (sentido conotativo) em vários momentos.
Assinale a alternativa que apresenta a sequência correta:
(__)O Carnaval é um evento que ultrapassa a festividade e se torna espaço de lutas sociais.
(__)Os temas sociais do Carnaval em Salvador foram unicamente "fim da escala 6x1" e a luta contra o feminicídio.
(__)Mudança do Garcia é o nome da mais antiga manifestação carnavalesca da Bahia.
Assinale a alternativa que apresenta a sequência correta: