Questões de Concurso
Sobre interpretação de texto | comprensión de lectura em espanhol
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ZABALA, A.; ARNAU, L. Como aprender y enseñar competencias. 2011. p. 113 – 117.
Eso nos ayuda a saber lo que hacer para que un estudiante realmente consiga desarrollar una competenciasea procedimental, conceptual, factual o actitudinal. En relación a estas características básicas del proceso de aprendizaje de los componentes de las competencias según su tipología, relacione la columna de la izquierda con la derecha:
I. el aprendizaje de los hechos II. el aprendizaje de los conceptos III. el aprendizaje de los procedimientos IV. el aprendizaje de las actitudes
( ) está compuesto por contenidos que están configurados por componentes conductuales (declaraciones de intención y acciones), afectivos (preferencias y sentimientos), y cognitivos (creencias y conocimientos). ( ) es un conjunto de acciones ordenadas y finalizadas, es decir, dirigidas a la consecución de un objetivo. Ejemplos de contenidos de este proceso de aprendizaje: pinchar, clasificar, dibujar, leer, calcular, etc. A grandes rasgos podemos decir que tales contenidos se aprenden mediante un proceso de ejercitación tutelada y reflexiva a partir de modelos expertos. ( ) son contenidos de aprendizaje de carácter abstracto que exigen la comprensión. Se trata de actividades complejas que promueven un verdadero proceso de elaboración y construcción personal, es decir, que favorezcan la comprensión de este tipo de proceso de aprendizaje a fin de utilizarlo para la interpretación, el conocimiento de situaciones, o la construcción de otras ideas. Algunos ejemplos de este tipo de aprendizaje son: densidad, demografía, sujeto, nepotismo, romanticismo, etc. ( ) se define como contenidos de aprendizaje singulares, de carácter descriptivo y concreto. En esta categoría encontramos: obras de arte, nombres, política mundial, etc. Estos contenidos son fundamentales, ya que a menudo son necesarios para poder comprender la mayoría de informaciones y problemas que surgen en la vida profesional y cotidiana.
La secuencia correcta, de arriba para abajo, es:
I. Espírito de emprendimiento que excluya la creatividad. II. Tiempo disponible para dedicarse a los análisis, revisiones y sesiones de prácticas con ese material por parte de otros profesores que estén comprometidos en su utilización. III. Perseverancia en las metas de desembolso de las unidades y del afinamiento o perfeccionamiento del proyecto a lo largo de los años hasta que se concluya que el Material Didáctico encerró su trayectoria por agotamiento de sus bases y potencial. IV. Buena capacidad teórica en reconocer pocos tipos de materiales requeridos en el andamiento del curso y a que propósito sirven. V. Gran capacidad reflexiva para hacer crecer el material didáctico en el atendimiento de cualquieras demandas generalizadas a todos los tipos de público.
Están correctas, solamente:
(PRATI, S. La evaluación en español lengua extranjera: elaboración de exámenes. 2007. p. 13 - 18).
Sobre las seis características que componen la “utilidad de un examen”, relacionen la columna de la izquierda con la derecha:
I. confiabilidad II. validez de constructo III. autenticidad IV. interactividad V. factibilidad VI. impacto
( ) Mide lo que se pretende medir, más allá de poder interpretar los resultados como indicadores de las habilidades o del constructo que se quiere evaluar. ( ) Consistencia en los resultados de un examen en relación a la medición de una habilidad o de un constructo. ( ) La influencia puede ocurrir al nivel de la sociedad, de los sistemas educativos y de los individuos. ( ) El modo en que las características y habilidades del estudiante se relacionan con la tarea examinada. ( ) El grado de correspondencia o de nivel entre la utilización de la lengua meta y las características de las actividades del examen. ( ) Relación entre los recursos (económicos, humanos, estructurales y académicos) que se necesitan para el uso, desarrollo y diseño del examen y la disponibilidad de los mismos.
La secuencia correcta, de arriba para abajo, es:
I. Se margina sustancialmente la organización racional del contenido enseñado. II. Sólo en muy contados casos se tiene parcialmente en cuenta los sentimientos o el contexto afectivo de los estudiantes. III. Se desregula también el método de enseñanza, posibilitando, por tanto, la adaptación del método al estudiante. IV. Promueve las relaciones sociales y evita el aislamiento individual ofreciendo materiales lingüísticos que requieren intercambio de información y favorecen la discusión de ideas. V. Es racionalista y se cifra en el desarrollo de la capacidad cognitiva, dejando de lado otros componentes y facetas propias del ser humano.
Está(n) correcta(s), solamente:
TEXTO 6
EL ROTO: “INTERNET ES UN RÍO RÁPIDO PERO SIN PROFUNDIDAD”
El dibujante alerta en su nuevo libro del "chorro de desinformación de los medios audiovisuales"
"Le tengo especial fobia a la tele por la forma en que es utilizada". El dibujante Andrés Rábago, El Roto (Madrid, 1947), referencia diaria en las páginas de Opinión de EL PAÍS, vuelve al ataque con un nuevo libro, Camarón que se duerme (se lo lleva la corriente de opinión), que lanza mañana jueves la editorial Literatura Mondadori y que reúne 105 viñetas de los últimos tres años en las que se apunta, sobre todo, "a la manipulación informativa y la disolución de la opinión crítica".
Este libro sigue la estela del publicado hace ahora un año, Viñetas para una crisis, en el que El Roto metía su bisturí en el pútrido absceso de la recesión económica. Ahora le ha tocado "a los medios", sobre todo a la televisión, "un aparato que cuando lo conectas, desconectas tu conciencia crítica" y, anuncia, habrá más publicaciones, que serán sobre la educación y el medio ambiente, "temas relevantes de esta crisis".
En el caso de los medios audiovisuales, "más que de información, son de manipulación, especialmente agresivos, y ante eso hay poca capacidad para poner una barrera que lo impida", dice por teléfono Rábago, "lector de prensa, que no de Internet", por eso, cuando quiere enterarse "de algo" recurre al papel. El viñetista considera la Red como "un río rápido, en el que las noticias cambian constantemente, pero sin ninguna profundidad".
A El Roto le preocupa especialmente cómo se percibe la realidad y quién decide aquello de lo que hay que enterarse, una idea que sintetiza en dibujos como el que muestra a un ojo con gafas que dice "¡Qué curioso! Cada vez resulta más difícil de ver lo que está a la vista". Una situación provocada porque, según Rábago, hay "una corriente de opinión dominante que, cuando intentas nadar en contra, es imposible". Así, "cegados y ensordecidos por los medios audiovisuales, resulta necesario apartarse de esa corriente y echar una mano a aquellos que arrastrados por las enloquecidas aguas, pidan ayuda", asevera El Roto en el prólogo del libro.
Con sus dibujos satíricos que en la web de EL PAÍS figuran casi a diario entre lo más visto, Rábago "intenta alertar al lector para que reciba la información de forma crítica". "Soy como un sistema de alarma".
Tertulianos
En las viñetas seleccionadas para su libro también hay espacio para fustigar a esos tertulianos "que nos dicen a quién odiar". "Tenemos una necesidad de canalizar nuestras frustraciones y con ese odio se nos elimina la obligación de conocer mejor las cosas". Traducida en viñeta, esta idea la dibuja con un individuo que tiene unos auriculares y dice: "Yo odio de oídas".
Al pasar las páginas de Camarón que se duerme... queda una visión de la realidad como un puro
desconcierto y aunque Rábago huye de cualquier definición de su trabajo que le etiquete en el campo del
humor, es imposible no esbozar una sonrisa al ver dibujos como el del espejo que dice: "A los poderosos
nunca les parece que les reflejes bien".
MORALES, Manuel. El Roto: “internet es un río rápido pero sin profundidad”. El País. Disponível em:
En relación a las funciones/papeles fundamentales, el docente de español con fin específico:
I. debe tener una sólida formación que deriva de la competencia lingüística y del conocimiento de los principios pedagógicos de la enseñanza del español como lengua extranjera. II. no tiene que responsabilizarse por el diseño del curso y de su administración. III. seleccionar materiales más idóneos. IV. elaborar materiales propios. V. debe reunir cualidades personales de inflexibilidad, entusiasmo, conocimientos socioculturales e interculturales.
Están correctas, solamente:
TEXTO 4
SIMONE DARRIEUX, RUE DES PETITES ÉCURIES, PARÍS, SEPTIEMBRE DE 1977.
(…) Era un tipo curioso. Escribía en los márgenes de los libros. Por suerte yo nunca le presté uno. ¿Por qué? Porque no me gusta que escriban sobre mis libros. Y hacía algo todavía más chocante que escribir en los márgenes. Probablemente no me lo crean, pero se duchaba con un libro. Lo juro. Leía en la ducha. ¿Que cómo lo sé? Es muy fácil. Casi todos sus libros estaban mojados. Al principio yo pensaba que era ………… la lluvia, Ulises era un andariego, raras veces tomaba el metro, recorría París de una punta a la otracaminando y cuando llovía se mojaba entero ………… no se detenía nunca a esperar que acampara. ………… sus libros, al menos los que él más leía, estaban siempre un poco doblados, acartonados y yo pensaba que era por la lluvia. Pero un día me fijé que entraba al baño con un libro seco y que al salir el libro estaba mojado. Ese día mi curiosidad fue más fuerte que mi discreción. Me acerqué a él y le arrebaté el libro. No sólo las tapas estaban mojadas, algunas hojas también, y las anotaciones en el margen, con la tinta desleída por el agua, algunas tal vez escritas bajo el agua, y entonces le dije por Dios, no me lo puedo creer, ¡lees en la ducha!, ¿te has vuelto loco?, y él dijo que no lo podía evitar, que ………… sólo leía poesía, no entendí el motivo por el que él precisaba que sólo leía poesía, no lo entendí en aquel momento, ahora sí lo entiendo, quería decir que sólo leía una o dos o tres páginas, no un libro entero, y entonces yo me puse a reír, me tiré en el sofá y me retorcí de risa, y él también se puso a reír, nos reímos los dos, durante mucho rato, ya no recuerdo cuánto.
BOLAÑO, Roberto. Los detectives salvajes. Barcelona: Anagrama, 2014. 609 p.
I. las condiciones del aprendizaje. II. el grado de conocimiento de todas las materias. III. las necesidades de los estudiantes. IV. aspectos cognitivos y afectivos. V. nivel de conocimiento lingüístico y profesional únicamente de la lengua nativa.
Está(n) correcta(s), solamente:
Eso causa una interferencia que ocasiona rasgos gramaticales distintos. Sobre las variedades gramaticales del español de España, analice y marque la correcta:
Eso acaba ocasionando diversas interferencias y cada una va constituyendo una variedad específica. Sobre las variedades del español de España, analice las afirmaciones abajo:
I. la realización como velar de la-nal final de palabra es característica euskera. II. la geada es un fenómeno propio del gallego y consiste en pronunciar como [x] (uvular fricativa sorda, j) la g+a, o, u: afo[x]arse – afogarse, por ejemplo. III. la pronunciación débil de /-d/ intervocálica (cansado - cansa[Ø]o) es característica de la variedad castellana. IV. la articulación de la -d final de palabra con más tensión, casi como si fuera una t es un rasgo diferencial del catalán. V. el cierre de las vocales finales, realizan la o como la u (suelu por suelo) es una característica castellana.
Está(n) correcta(s), solamente:
Ulla Hofmann, profesora de educación física especializada en prevención y en ergonomía y directora de Office Gym, suma a esta situación el poco fortalecimiento de la musculatura, las posiciones adoptadas por las personas frente a la computadora (encorvadas) y la falta de movimiento durante la jornada laboral. "No importa que uno entrene para cruzar los Andes: si a lo largo de las 8 horas de trabajo uno no se mueve y no adopta una posición ergonómica en movimiento, vienen las contracturas, tensiones y molestias", comenta.
I. descriptiva II. narrativa III. expositiva IV. argumentativa V. directiva
( ) indica acciones para el comportamiento del hablante o destinatario. ( ) expresa representaciones conceptuales (analíticas o sintéticas). ( ) expresa ocurrencias y cambios en el espacio relacionada con la percepción del espacio. ( ) expresa una toma de posición o un juicio de valor. ( ) expresa ocurrencias y cambios en el tiempo relacionada con la percepción del tiempo.
La secuencia correcta, de arriba para abajo, es:
I. El portuñol ejerce un papel indispensable puesto que representa el primer nivel de adquisición del idioma por parte del lusohablante. II. Al español que quiere aprender el portugués le resulta más fácil la tarea porque no hay interferencia de su lengua materna en el proceso de adquisición de la segunda lengua. III. Aunque se cometan más errores por las interferencias de la lengua portuguesa en el aprendizaje del español, la proximidad de los dos idiomas es un elemento que contribuye con el progreso del alumno. IV. Según Neta, cabe el análisis contrastivo entre las lenguas cuando se trata de comprender las dificultades del alumno. V. A fin de superar los errores, el estudiante debe tener ciencia de las falsas semejanzas entre las lenguas y de las peculiaridades del español.
Están correctas, solamente:
Texto para la cuestione.
Guanajuato, «más cervantina que Castilla»
A más de 9.000 kilómetros de distancia de aquellos molinos que retrató Cervantes en El Quijote, en la otra orilla de ese Océano Atlántico que el escritor nunca pudo cruzar, hay una ciudad que lleva sesenta y cuatro años rindiéndole tributo. Guanajuato, la capital cervantina de América tal como la calificó la UNESCO, comenzó hace seis décadas a transformarse de la mano de los Entremeses, «hasta convertirse en un lugar más cervantino que la propia Castilla», resalta el historiador teatral mexicano Edgar Ceballos. Una obra que aún sigue representándose en sus calles y que impulsó la creación del Festival Cervantino, uno de los eventos interartísticos más destacados de América Latina.
La hermandad entre la ciudad y el escritor vivirá una auténtica eclosión el próximo mes de octubre cuando el Festival dedique su 44.a edición a este genio de las letras. Una relación que comenzó gracias a Enrique Ruelas (1913-1987), un catedrático y director de teatro que en 1952 trasladó a Guanajuato los Entremeses sin imaginar la trascendencia que la obra tendría para esta ciudad minera del centro de México. La acercó al pueblo al representarla en la vía pública e involucrar en ella a un gran número de guanajuatenses de las más diversas clases sociales. Aquella función marcó así un punto de inflexión en el vínculo que esta urbe mantenía con los escenarios y, de hecho, sesenta y cuatro años después, sigue programándose y atrayendo a un gran número de visitantes
«A Ruelas se le ocurrió enlazar varios entremeses y añadirle un prólogo y un epílogo. Seleccionó una plazuela e invitó a todos los habitantes a vestirse al estilo del siglo XVI. El día del estreno fue impresionante. Resultó algo inédito. Se apagaron las luces y empezaron a deambular medio centenar de personas con trajes propios de esa época», comenta Ceballos, autor de una biografía sobre Ruelas.
Políticos, jueces, diputados,… Hasta el propio rector de la Universidad de Guanajuato participó en los Entremeses interpretando a Don Quijote de La Mancha. Pero no solo la élite universitaria y política de la ciudad se unió al evento. También carniceros, obreros o albañiles tuvieron su papel en estas representaciones que supusieron el despertar turístico de la ciudad. Una obra que impulsó la economía, fue un instrumento de cohesión social y convirtió a Guanajuato en una urbe cervantina.
Fundador de la escuela de teatro en la Nacional Preparatoria y del Teatro Universitario de Guanajuato, Ruelas no solo trasladó a la calle los Entremeses. Un caballero de Olmedo de Lope de Vega o Yerma de García Lorca fueron otras de las obras que este director representó en espacios naturales. Consiguió acercar así el teatro a la gente y en concreto la obra de Cervantes hasta lograr que Guanajuato se convirtiera en un destino cultural de México. Una labor en la que también tuvo un papel determinante Eulalio Ferrer, un exiliado español que se refugió en México y trajo a esta ciudad su colección sobre el escritor. Fundó el Museo Iconográfico del Quijote y creó el Coloquio Cervantino, un encuentro de escritores y expertos de la obra de Cervantes que aún hoy se sigue celebrando.
«Hay dos figuras que convierten a Guanajuato en una ciudad cervantina. Una es Enrique Ruelas y la otra es Eulalio Ferrer. La combinación de ambos hace que el escritor esté tan vivo en esta ciudad, cuya fisonomía es tan cercana a una ciudad del Quijote en particular y de Cervantes en general», ha asegurado el director del Cervantino, Jorge Volpi.
Los coloquios y los entremeses cervantinos que ambos trajeron a esta ciudad serán parte de los actos del festival que esta edición está dedicada al autor de El Quijote. Regresa así este certamen a sus orígenes y recuerda al escritor que impulsó su nacimiento. El Cervantino se jacta este año de celebrar el mayor de los homenajes del planeta a este autor y, de hecho, como aseguró el propio Volpi en la presentación del programa, aspira a convertir a Guanajuato en la capital cervantina del mundo durante el mes de octubre.
El País, julio/2016 (con adaptaciones).
En la primera escenificación de Entremeses,
los actores representaron la obra dentro del teatro de la ciudad.
Texto para la cuestione.
Guanajuato, «más cervantina que Castilla»
A más de 9.000 kilómetros de distancia de aquellos molinos que retrató Cervantes en El Quijote, en la otra orilla de ese Océano Atlántico que el escritor nunca pudo cruzar, hay una ciudad que lleva sesenta y cuatro años rindiéndole tributo. Guanajuato, la capital cervantina de América tal como la calificó la UNESCO, comenzó hace seis décadas a transformarse de la mano de los Entremeses, «hasta convertirse en un lugar más cervantino que la propia Castilla», resalta el historiador teatral mexicano Edgar Ceballos. Una obra que aún sigue representándose en sus calles y que impulsó la creación del Festival Cervantino, uno de los eventos interartísticos más destacados de América Latina.
La hermandad entre la ciudad y el escritor vivirá una auténtica eclosión el próximo mes de octubre cuando el Festival dedique su 44.a edición a este genio de las letras. Una relación que comenzó gracias a Enrique Ruelas (1913-1987), un catedrático y director de teatro que en 1952 trasladó a Guanajuato los Entremeses sin imaginar la trascendencia que la obra tendría para esta ciudad minera del centro de México. La acercó al pueblo al representarla en la vía pública e involucrar en ella a un gran número de guanajuatenses de las más diversas clases sociales. Aquella función marcó así un punto de inflexión en el vínculo que esta urbe mantenía con los escenarios y, de hecho, sesenta y cuatro años después, sigue programándose y atrayendo a un gran número de visitantes
«A Ruelas se le ocurrió enlazar varios entremeses y añadirle un prólogo y un epílogo. Seleccionó una plazuela e invitó a todos los habitantes a vestirse al estilo del siglo XVI. El día del estreno fue impresionante. Resultó algo inédito. Se apagaron las luces y empezaron a deambular medio centenar de personas con trajes propios de esa época», comenta Ceballos, autor de una biografía sobre Ruelas.
Políticos, jueces, diputados,… Hasta el propio rector de la Universidad de Guanajuato participó en los Entremeses interpretando a Don Quijote de La Mancha. Pero no solo la élite universitaria y política de la ciudad se unió al evento. También carniceros, obreros o albañiles tuvieron su papel en estas representaciones que supusieron el despertar turístico de la ciudad. Una obra que impulsó la economía, fue un instrumento de cohesión social y convirtió a Guanajuato en una urbe cervantina.
Fundador de la escuela de teatro en la Nacional Preparatoria y del Teatro Universitario de Guanajuato, Ruelas no solo trasladó a la calle los Entremeses. Un caballero de Olmedo de Lope de Vega o Yerma de García Lorca fueron otras de las obras que este director representó en espacios naturales. Consiguió acercar así el teatro a la gente y en concreto la obra de Cervantes hasta lograr que Guanajuato se convirtiera en un destino cultural de México. Una labor en la que también tuvo un papel determinante Eulalio Ferrer, un exiliado español que se refugió en México y trajo a esta ciudad su colección sobre el escritor. Fundó el Museo Iconográfico del Quijote y creó el Coloquio Cervantino, un encuentro de escritores y expertos de la obra de Cervantes que aún hoy se sigue celebrando.
«Hay dos figuras que convierten a Guanajuato en una ciudad cervantina. Una es Enrique Ruelas y la otra es Eulalio Ferrer. La combinación de ambos hace que el escritor esté tan vivo en esta ciudad, cuya fisonomía es tan cercana a una ciudad del Quijote en particular y de Cervantes en general», ha asegurado el director del Cervantino, Jorge Volpi.
Los coloquios y los entremeses cervantinos que ambos trajeron a esta ciudad serán parte de los actos del festival que esta edición está dedicada al autor de El Quijote. Regresa así este certamen a sus orígenes y recuerda al escritor que impulsó su nacimiento. El Cervantino se jacta este año de celebrar el mayor de los homenajes del planeta a este autor y, de hecho, como aseguró el propio Volpi en la presentación del programa, aspira a convertir a Guanajuato en la capital cervantina del mundo durante el mes de octubre.
El País, julio/2016 (con adaptaciones).
Ruelas
representó, al aire libre, obras de otros autores.
Texto para la cuestione.
Koolhaas: la lucha del mejor arquitecto del mundo
Lo ves y sabes que se trata de un tipo duro. Alto. Flaco de huesos por fuera. Los hombros a ratos muy juntos, como generando un check point para proteger la cabeza. Y ésta pelada, bruñida por muchos insomnios y una existencia en aviones, con algunas puntas de pelo cano que le asoman por la rampa de los parietales. A ratos parece un molde de Gargamel, con nariz de pico de quetzal y los ojos azules y listísimos que todo lo cuestionan con ansiedad analítica, apoyados en un sillar de ojeras. Camina impulsado por un cierto vaivén de gigantón que carga la espalda hacia delante. Podría parecer que está totalmente loco. O que es inmensamente cuerdo. O nada de todo esto y sencillamente alguien que piensa de otro modo armando ideas con materiales que nadie sospecha que sirven también para lo que él hace. Representa al arquitecto global de las dos últimas décadas, el teórico más influyente de la arquitectura contemporánea. Camadas de estudiantes lo adoran como a un buda sin grasa y atienden sus desafíos como quien aguarda el Juicio Final. Tiene modales de filósofo que se escapa por las costuras de las teorías y a veces habla de hormigones prensados y otras del espliego, del campo.
No empezó pensando en cómo levantar edificios emblemáticos, sino que casi aún de arrapiezo las mejores descargas le llegaron ejerciendo el periodismo cultural. Entrevistó a Fellini para el Haagse Post de Ámsterdam, semanario en el que trabajaba. Tenía veintiún años. Poco después publicó otra conversación con Le Corbusier. Considera estas páginas dos de sus ochomiles. Entendía el periódico como una arquitectura. Y lo amaba casi tanto como al cine, que era entonces la otra mitad de su pasión. Formó parte del colectivo 1,2,3 Group, donde Rem Koolhaas especulaba con revoluciones y saltos al vacío junto a cinco amigos. Llegaron a rodar una película, The White Slave, y como guionista casi abre mercado con un trabajo que le contrató el director Russ Meyer, aunque no se llegó a rodar. Algo parecido a un guion de porno blando. Y cuando todo apuntaba con claridad hacia el cine, pegó un volantazo, marchó a Londres y se matriculó en la Architectural Association, donde estudió cinco años. La culpa de abandonar los rodajes por la arquitectura fue de un viaje a Moscú en 1967. Allí descubrió el diseño futurista y la utopía constructiva soviética de la década de los 20. Se le disparó la sangre a la cabeza
«Sigo siendo un periodista. Es una condición que no he querido ni he podido perder». Lo del periodismo lo repite en la conversación varias veces. Le debe mucho al oficio. Sabe manejar sus propios titulares. Sabe editorializar su talento. Sabe resumir. Sabe encantar. Sabe partirse y negociar la otra mitad. Es un tipo al que la arquitectura le permite enredarse en discusiones complejísimas que trascienden la arquitectura. Ahora la política centra buena parte de sus preocupaciones, las consecuencias del Brexit para Europa y Gran Bretaña, la alarma de que su país, Holanda, asuma el mismo atajo... Y en décimas de segundo habla de la belleza de los tractores computarizados, de las bondades del paisaje, del sistema de ventilación de un rascacielos en el Golfo Pérsico y de la hermosa armonía que da sentido al caos de las megaurbes de Asia.
«La política es una de mis máximas preocupaciones. Nunca me ha interesado tanto dar forma a algo como saber que ese algo es una manera de intervención en la sociedad. Estamos tan convencidos de que nuestro sistema de valores es el correcto que ya no sabemos acercarnos a otros ámbitos que exigen códigos distintos a los nuestros para entablar una negociación. Hasta ahora no hemos sabido más que pactar con nosotros mismos». En la entrevista no hay cortesías. Todo va rápido y sin rodeos. No es un hombre que entre en la categoría de los inofensivos.
«A Rem le gusta la incertidumbre. Rem ha cambiado tres veces el horario de su vuelo en esta misma mañana. Rem es impredecible». Son algunas de las frases más repetidas en los quince días previos al encuentro que mantuvo con PAPEL durante su fugaz estancia en España como estrella mundial del IV Congreso Internacional de Arquitectura que organiza la Fundación Arquitectura y Sociedad en Pamplona. «Rem es difícil. Rem no sonríe nunca. Rem, si accede, sólo podrá atenderte diez minutos. Rem. Rem. Rem». Para llegar a Koolhaas hay que aceptar que la línea recta no es la distancia más corta entre dos puntos. Para algo es un exvoto de la ultramodernidad y sabe desplegar la penumbra de los talentos contradictorios. Tiene desde el año 2000 el Premio Pritzker.
El Mundo (con adaptaciones).
La entrevista
se realizó durante quince días.
Texto para la cuestione.
Koolhaas: la lucha del mejor arquitecto del mundo
Lo ves y sabes que se trata de un tipo duro. Alto. Flaco de huesos por fuera. Los hombros a ratos muy juntos, como generando un check point para proteger la cabeza. Y ésta pelada, bruñida por muchos insomnios y una existencia en aviones, con algunas puntas de pelo cano que le asoman por la rampa de los parietales. A ratos parece un molde de Gargamel, con nariz de pico de quetzal y los ojos azules y listísimos que todo lo cuestionan con ansiedad analítica, apoyados en un sillar de ojeras. Camina impulsado por un cierto vaivén de gigantón que carga la espalda hacia delante. Podría parecer que está totalmente loco. O que es inmensamente cuerdo. O nada de todo esto y sencillamente alguien que piensa de otro modo armando ideas con materiales que nadie sospecha que sirven también para lo que él hace. Representa al arquitecto global de las dos últimas décadas, el teórico más influyente de la arquitectura contemporánea. Camadas de estudiantes lo adoran como a un buda sin grasa y atienden sus desafíos como quien aguarda el Juicio Final. Tiene modales de filósofo que se escapa por las costuras de las teorías y a veces habla de hormigones prensados y otras del espliego, del campo.
No empezó pensando en cómo levantar edificios emblemáticos, sino que casi aún de arrapiezo las mejores descargas le llegaron ejerciendo el periodismo cultural. Entrevistó a Fellini para el Haagse Post de Ámsterdam, semanario en el que trabajaba. Tenía veintiún años. Poco después publicó otra conversación con Le Corbusier. Considera estas páginas dos de sus ochomiles. Entendía el periódico como una arquitectura. Y lo amaba casi tanto como al cine, que era entonces la otra mitad de su pasión. Formó parte del colectivo 1,2,3 Group, donde Rem Koolhaas especulaba con revoluciones y saltos al vacío junto a cinco amigos. Llegaron a rodar una película, The White Slave, y como guionista casi abre mercado con un trabajo que le contrató el director Russ Meyer, aunque no se llegó a rodar. Algo parecido a un guion de porno blando. Y cuando todo apuntaba con claridad hacia el cine, pegó un volantazo, marchó a Londres y se matriculó en la Architectural Association, donde estudió cinco años. La culpa de abandonar los rodajes por la arquitectura fue de un viaje a Moscú en 1967. Allí descubrió el diseño futurista y la utopía constructiva soviética de la década de los 20. Se le disparó la sangre a la cabeza
«Sigo siendo un periodista. Es una condición que no he querido ni he podido perder». Lo del periodismo lo repite en la conversación varias veces. Le debe mucho al oficio. Sabe manejar sus propios titulares. Sabe editorializar su talento. Sabe resumir. Sabe encantar. Sabe partirse y negociar la otra mitad. Es un tipo al que la arquitectura le permite enredarse en discusiones complejísimas que trascienden la arquitectura. Ahora la política centra buena parte de sus preocupaciones, las consecuencias del Brexit para Europa y Gran Bretaña, la alarma de que su país, Holanda, asuma el mismo atajo... Y en décimas de segundo habla de la belleza de los tractores computarizados, de las bondades del paisaje, del sistema de ventilación de un rascacielos en el Golfo Pérsico y de la hermosa armonía que da sentido al caos de las megaurbes de Asia.
«La política es una de mis máximas preocupaciones. Nunca me ha interesado tanto dar forma a algo como saber que ese algo es una manera de intervención en la sociedad. Estamos tan convencidos de que nuestro sistema de valores es el correcto que ya no sabemos acercarnos a otros ámbitos que exigen códigos distintos a los nuestros para entablar una negociación. Hasta ahora no hemos sabido más que pactar con nosotros mismos». En la entrevista no hay cortesías. Todo va rápido y sin rodeos. No es un hombre que entre en la categoría de los inofensivos.
«A Rem le gusta la incertidumbre. Rem ha cambiado tres veces el horario de su vuelo en esta misma mañana. Rem es impredecible». Son algunas de las frases más repetidas en los quince días previos al encuentro que mantuvo con PAPEL durante su fugaz estancia en España como estrella mundial del IV Congreso Internacional de Arquitectura que organiza la Fundación Arquitectura y Sociedad en Pamplona. «Rem es difícil. Rem no sonríe nunca. Rem, si accede, sólo podrá atenderte diez minutos. Rem. Rem. Rem». Para llegar a Koolhaas hay que aceptar que la línea recta no es la distancia más corta entre dos puntos. Para algo es un exvoto de la ultramodernidad y sabe desplegar la penumbra de los talentos contradictorios. Tiene desde el año 2000 el Premio Pritzker.
El Mundo (con adaptaciones).
El perito manifiesta actitudes que le llevan a
tener empatía con el otro.
Texto para la cuestione.
Koolhaas: la lucha del mejor arquitecto del mundo
Lo ves y sabes que se trata de un tipo duro. Alto. Flaco de huesos por fuera. Los hombros a ratos muy juntos, como generando un check point para proteger la cabeza. Y ésta pelada, bruñida por muchos insomnios y una existencia en aviones, con algunas puntas de pelo cano que le asoman por la rampa de los parietales. A ratos parece un molde de Gargamel, con nariz de pico de quetzal y los ojos azules y listísimos que todo lo cuestionan con ansiedad analítica, apoyados en un sillar de ojeras. Camina impulsado por un cierto vaivén de gigantón que carga la espalda hacia delante. Podría parecer que está totalmente loco. O que es inmensamente cuerdo. O nada de todo esto y sencillamente alguien que piensa de otro modo armando ideas con materiales que nadie sospecha que sirven también para lo que él hace. Representa al arquitecto global de las dos últimas décadas, el teórico más influyente de la arquitectura contemporánea. Camadas de estudiantes lo adoran como a un buda sin grasa y atienden sus desafíos como quien aguarda el Juicio Final. Tiene modales de filósofo que se escapa por las costuras de las teorías y a veces habla de hormigones prensados y otras del espliego, del campo.
No empezó pensando en cómo levantar edificios emblemáticos, sino que casi aún de arrapiezo las mejores descargas le llegaron ejerciendo el periodismo cultural. Entrevistó a Fellini para el Haagse Post de Ámsterdam, semanario en el que trabajaba. Tenía veintiún años. Poco después publicó otra conversación con Le Corbusier. Considera estas páginas dos de sus ochomiles. Entendía el periódico como una arquitectura. Y lo amaba casi tanto como al cine, que era entonces la otra mitad de su pasión. Formó parte del colectivo 1,2,3 Group, donde Rem Koolhaas especulaba con revoluciones y saltos al vacío junto a cinco amigos. Llegaron a rodar una película, The White Slave, y como guionista casi abre mercado con un trabajo que le contrató el director Russ Meyer, aunque no se llegó a rodar. Algo parecido a un guion de porno blando. Y cuando todo apuntaba con claridad hacia el cine, pegó un volantazo, marchó a Londres y se matriculó en la Architectural Association, donde estudió cinco años. La culpa de abandonar los rodajes por la arquitectura fue de un viaje a Moscú en 1967. Allí descubrió el diseño futurista y la utopía constructiva soviética de la década de los 20. Se le disparó la sangre a la cabeza
«Sigo siendo un periodista. Es una condición que no he querido ni he podido perder». Lo del periodismo lo repite en la conversación varias veces. Le debe mucho al oficio. Sabe manejar sus propios titulares. Sabe editorializar su talento. Sabe resumir. Sabe encantar. Sabe partirse y negociar la otra mitad. Es un tipo al que la arquitectura le permite enredarse en discusiones complejísimas que trascienden la arquitectura. Ahora la política centra buena parte de sus preocupaciones, las consecuencias del Brexit para Europa y Gran Bretaña, la alarma de que su país, Holanda, asuma el mismo atajo... Y en décimas de segundo habla de la belleza de los tractores computarizados, de las bondades del paisaje, del sistema de ventilación de un rascacielos en el Golfo Pérsico y de la hermosa armonía que da sentido al caos de las megaurbes de Asia.
«La política es una de mis máximas preocupaciones. Nunca me ha interesado tanto dar forma a algo como saber que ese algo es una manera de intervención en la sociedad. Estamos tan convencidos de que nuestro sistema de valores es el correcto que ya no sabemos acercarnos a otros ámbitos que exigen códigos distintos a los nuestros para entablar una negociación. Hasta ahora no hemos sabido más que pactar con nosotros mismos». En la entrevista no hay cortesías. Todo va rápido y sin rodeos. No es un hombre que entre en la categoría de los inofensivos.
«A Rem le gusta la incertidumbre. Rem ha cambiado tres veces el horario de su vuelo en esta misma mañana. Rem es impredecible». Son algunas de las frases más repetidas en los quince días previos al encuentro que mantuvo con PAPEL durante su fugaz estancia en España como estrella mundial del IV Congreso Internacional de Arquitectura que organiza la Fundación Arquitectura y Sociedad en Pamplona. «Rem es difícil. Rem no sonríe nunca. Rem, si accede, sólo podrá atenderte diez minutos. Rem. Rem. Rem». Para llegar a Koolhaas hay que aceptar que la línea recta no es la distancia más corta entre dos puntos. Para algo es un exvoto de la ultramodernidad y sabe desplegar la penumbra de los talentos contradictorios. Tiene desde el año 2000 el Premio Pritzker.
El Mundo (con adaptaciones).
De acuerdo con el texto, la tonalidad mate de la parte superior del cuerpo del entrevistado se debe
a que él echa, de vez en cuando, una cana al aire.