Lea con atención el cuento de abajo y en seguida conteste la pregunta.
No hay prisa en abrir los ojos
de Medardo Fraile (España, 1925)
Tras las cortinas se adivinaba ya la luz aún manchada
de sombras, pero serían –pensó– las ocho, la hora de
levantarse, como todos los días de su vida. ¿Por qué?
Se removió en la cama y sintió el cuerpo magullado
por la batalla de cada noche, la colcha caída, sábanas
arrugadas, las cenizas de tanta gente soñada y muerta
doliéndole en la almohada endurecida, pero las siete
de la mañana le habían parecido siempre temprano,
y las nueve demasiado tarde. Sólo por eso. No había
otra razón. ¿Qué prisa tienes? No abras los ojos, no
hay prisa. ¿Quién le hablaba? ¿Oía otra voz o se
hablaba a sí mismo? Sigue ahí, descansa. No abras los
ojos. La noche ha sido terrible y te ha vencido. Sigue
durmiendo, abre los ojos hacia ti mismo, mira dentro
de ti, donde aún te late el corazón, donde están las
cenizas de los que habitan tus sueños en las sombras.
Pero eran ya las ocho, ¡las ocho! Y abrió los párpados,
y no halló cosa en que poner los ojos que no fuera
recuerdo del olvido.
Fraile, Medardo. Antes del futuro imperfecto, Páginas de Espuma,
Madrid, 2010 (p. 188). Disponible en: https://narrativabreve.
com/2013/11/cuento-medardo-fraile-prisa-abrir-ojos.html
En lo que se refiere a los sinónimos de la palabra
late (destacadas en el texto), señale la alternativa
correcta.
Incorreta. Gabarito oficial da banca:
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