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Questões de Concurso Comentadas sobre tempos verbais do indicativo | tiempos verbales del indicativo (presente, pretérito perfecto simple o compuesto, pretérito imperfecto, pretérito pluscuamperfecto, futuro simple o compuesto) em espanhol

Foram encontradas 103 questões

Q1693393 Espanhol

Lea el texto: Escultura – y responda la cuestion.



El patrimonio artístico de la Universidad de Sevilla


   ESCULTURA

    El patrimonio de retablos y esculturas de la Universidad sevillana es de importancia dentro del panorama artístico local y algunas de sus piezas podrían figurar en cualquier selección de obras de la escultura hispánica en los períodos manierista y barroco.

   El grueso del patrimonio escultórico procede de los jesuítas. Cuando son expulsados por Carlos III en el siglo XVIII, la Universidad se traslada a la Casa Profesa de la orden en Sevilla. Así, por Real disposición, hizo suyo los bienes artísticos de los religiosos expulsados, _______ no todos, pues muchos pasaron a la Parroquia de El Salvador (en especial los de artes suntuarias). Con la desamortización de Mendizábal en 1835, otras piezas escultóricas aumentaron el patrimonio universitario.

   _________, tras la expulsión de la orden y luego con la ocupación francesa, desaparecieron algunas obras, algunas en paradero desconocido. Este patrimonio jesuítico se conoce gracias a un manuscrito del P. Antonio de Solís S.J., relativo a la historia de los jesuitas de la Casa Profesa de Sevilla durante doscientos seis años, escrito en 1755 y del cual hay una copia en la Biblioteca Central de la Universidad.

   Del patrimonio escultórico de la primitiva universidad, la de Maese Rodrigo, casi nada se sabe; debió perderse en 1771 con el traslado a la Casa Profesa. De ésta época sólo nos queda el magnífico retablo de la Virgen de la Antigua, pintado por Alejo Fernández, en la capilla de Santa María de Jesús, adscrita al Colegio-Universidad que fundara el arcediano Santaella, _________ el cuadro que Zurbarán pintara con el fundador. _______ no pertenecen a la Universidad _______ a la Iglesia.

   Por último, con el traslado de la Universidad a la antigua Fábrica de Tabacos, se heredan algunas esculturas de la la capilla de la Fábrica.


(Disponible en: http://personal.us.es/alporu/patrimonio/index.htm.)

En el fragmento “… con la ocupación francesa, desaparecieron algunas obras…” (tercer párrafo), marque el verbo que tenga la misma irregularidad en la tercera persona del plural del Pretérito Indefinido / Pretérito Perfecto Simple del Indicativo.
Alternativas
Q2257146 Espanhol

TEXTO 2


MARAVILLAS DE LA VOLUNTAD


        A Ias tres en punto don Pedro Ilegaba a nuestra mesa, saludaba a cada uno de los concurrentes, pronunciaba para sí unas frases indescifrables y silenciosamente tomaba asiento. Pedía una taza de café, encendía un cigarrillo, escuchaba Ia plática, bebía a sorbos su tacita, pagaba a Ia mesera, tornaba su sombrero, recogía su portafolio, nos daba Ias buenas tardes y se marchaba. Y así todos los días.


        ¿Qué decía Pedro al sentarse y al levantarse, con cara seria y ojos duros? Decía:

        - Ojalá te mueras.


        Don Pedro repetia muchas veces al día esa frase. Al levantarse, al terminar su tocado matinal, al entrar o salir de casa - a Ias ocho, a Ia una, a Ias dos y media, a Ias siete y cuarto - , en el café, en Ia oficina, antes y después de cada comida, al acostarse cada noche. La repetía entre dientes o en voz alta; a solas o en compañía. A veces sólo con Ios ojos. Siempre con todo el alma.


        Nadie sabía contra quién dirigía aquellas palabras. Todos ignoraban el origen de aquel odio. Cuando se quería ahondar en el asunto, don Pedro movía Ia cabeza con desdén y callaba, modesto. Quizá era un odio sin causa, un odio puro. Pero aquel sentimiento lo alimentaba, daba seriedad a su vida, majestad a sus años. Vestido de negro, parecía Ilevar luto de antemano por su condenado.


        Una tarde don Pedro llegó más grave que de costumbre. Se sentó con lentitud y en el centro mismo del silencio que se hizo ante su presencia, dejó caer con simplicidad estas palabras:


        - Ya lo maté.


        ¿ A quién y cómo? Algunos sonrieron queriendo tomar Ia cosa a broma. La mirada de don Pedro los detuvo. Todos nos sentimos incómodos. Era cierto, allí se sentía el hueco de Ia muerte. Lentamente se dispersó el grupo. Don Pedro se quedó solo, más serio que nunca, un poco lacio, como un astro quemado ya, pero tranquilo, sin remordimientos.


        No volvió al día siguiente. Nunca más volvió. ¿Murió? Acaso le faltó ese odio vivificador. Tal vez vive aún y ahora odia a otro. Reviso mis acciones. Y te aconsejo que hagas lo mismo con Ias tuyas, no vaya a ser que hayas incurrido en Ia cólera paciente, obstinada, de esos pequeños ojos miopes. ¿Has pensado alguna vez cuántos - acaso muy cercanos a ti - te miran con los mismos ojos de don Pedro?

AI transformar Ia oración, "Ya lo maté.", en estilo indirecto sería de Ia siguiente forma:
Él dijo que... 
Alternativas
Q2257145 Espanhol

TEXTO 2


MARAVILLAS DE LA VOLUNTAD


        A Ias tres en punto don Pedro Ilegaba a nuestra mesa, saludaba a cada uno de los concurrentes, pronunciaba para sí unas frases indescifrables y silenciosamente tomaba asiento. Pedía una taza de café, encendía un cigarrillo, escuchaba Ia plática, bebía a sorbos su tacita, pagaba a Ia mesera, tornaba su sombrero, recogía su portafolio, nos daba Ias buenas tardes y se marchaba. Y así todos los días.


        ¿Qué decía Pedro al sentarse y al levantarse, con cara seria y ojos duros? Decía:

        - Ojalá te mueras.


        Don Pedro repetia muchas veces al día esa frase. Al levantarse, al terminar su tocado matinal, al entrar o salir de casa - a Ias ocho, a Ia una, a Ias dos y media, a Ias siete y cuarto - , en el café, en Ia oficina, antes y después de cada comida, al acostarse cada noche. La repetía entre dientes o en voz alta; a solas o en compañía. A veces sólo con Ios ojos. Siempre con todo el alma.


        Nadie sabía contra quién dirigía aquellas palabras. Todos ignoraban el origen de aquel odio. Cuando se quería ahondar en el asunto, don Pedro movía Ia cabeza con desdén y callaba, modesto. Quizá era un odio sin causa, un odio puro. Pero aquel sentimiento lo alimentaba, daba seriedad a su vida, majestad a sus años. Vestido de negro, parecía Ilevar luto de antemano por su condenado.


        Una tarde don Pedro llegó más grave que de costumbre. Se sentó con lentitud y en el centro mismo del silencio que se hizo ante su presencia, dejó caer con simplicidad estas palabras:


        - Ya lo maté.


        ¿ A quién y cómo? Algunos sonrieron queriendo tomar Ia cosa a broma. La mirada de don Pedro los detuvo. Todos nos sentimos incómodos. Era cierto, allí se sentía el hueco de Ia muerte. Lentamente se dispersó el grupo. Don Pedro se quedó solo, más serio que nunca, un poco lacio, como un astro quemado ya, pero tranquilo, sin remordimientos.


        No volvió al día siguiente. Nunca más volvió. ¿Murió? Acaso le faltó ese odio vivificador. Tal vez vive aún y ahora odia a otro. Reviso mis acciones. Y te aconsejo que hagas lo mismo con Ias tuyas, no vaya a ser que hayas incurrido en Ia cólera paciente, obstinada, de esos pequeños ojos miopes. ¿Has pensado alguna vez cuántos - acaso muy cercanos a ti - te miran con los mismos ojos de don Pedro?

Los verbos sentarse , levantarse y acostarse que aparecen en el texto se encuentran en forma infinitiva. Si los conjugamos en tercera persona singular en el Presente del Indicativo sería de Ia siguiente forma: 
Alternativas
Respostas
16: C
17: B
18: C