Questões de Concurso
Sobre formas átonas | adjetivos posesivos em espanhol
Foram encontradas 35 questões
Texto 1
Cazar, comer y vestir el pez león en Panamá para controlar esta especie invasora
Hace
alrededor de una década, los pescadores del caribe panameño identificaron un
animal inusual en sus redadas diarias: de lejos parecía una flor; de cerca, sus
espinas se asemejaban a una melena. Sin embargo, su aparición llegó de la mano
de la repentina muerte de decenas de otras especies nativas. Así lo recuerda
Marta Machazek de la Unión de Pescadores Artesanales de Bocas del Toro
(Upesabo). Pronto, con ayuda de internet y la experiencia de pescadores vecinos
de Costa Rica, consiguieron identificar el raro espécimen: se trataba de un
depredador, uno tan voraz como bello: el pez león. Una especie originaria del
océano Índico y que desde al menos tres décadas ha venido causando serios líos
en los ecosistemas marítimos del Atlántico y el Caribe americano.
El pez
león (Pterois miles) fue introducido en la región en los años ochenta y es
temido por su naturaleza de depredador rapaz. “Puede reducir las
poblaciones de peces hasta en un 79 % en un plazo de cinco semanas, cazando en
grupos y alimentándose hasta que exterminan todas sus presas en el área. (...)
Y puede estar hasta tres meses sin alimentarse”, explicó a
este diario Keiko Ashida, especialista ambiental del Banco Mundial. Además, el
pez león no tiene un depredador natural, excepto el ser
humano.
Fue
justo en ese detalle en el que se concentraron los pesqueros organizados de
Bocas del Toro, un archipiélago al noroeste de Panamá, donde por años
observaron con frustración cómo sus pargos, jureles o meros eran devorados por
el pez león. “No podíamos quedarnos de manos cruzadas. Empezamos a buscar
mecanismos como, por ejemplo, involucrar al Gobierno para que tomaran acciones.
Mientras, decidimos que si el pez no tiene depredador natural,
pues nosotros lo seríamos”, agrega Machazek.
De esa
forma nació una idea que no solo lograba mantenerlo a raya, sino que también
servía para fortalecer a las comunidades locales: comida gourmet de pez y
accesorios hechos de sus espinas. Luego de asesorarse con comunidades pesqueras
de la región como sus vecinos de Costa Rica —donde desde hace diez años el
control de esta especie se declaró de interés público— o México, se cercioran
de que la carne de pez león es apta para el consumo humano. Lo único venenoso
son sus púas y, si se sazona, es suave y jugoso. Machazek incluso, tímidamente,
dice que le parece mejor que el pargo que se come en la zona.
Y si
bien de entrada no resultó sencillo vender los productos, pues su fama de
venenoso ahuyentaba a la gente, la organización se las ingenió e iniciaron una
campaña de pedagogía con la población local. “Debíamos vencer el temor de la
gente a comerlo. Empezamos con una campaña de degustación, lo procesamos,
fileteamos; la idea era venderlo de manera atractiva”, detalla Ivanía Campbell,
encargada de esa misión. Luego, con los restos de sus aletas, gracias a su
forma y llamativos colores, fabricaron accesorios como aretes y collares.
No se
detuvieron ahí. Insistieron en hacer redadas para capturar los que más
pudiesen, y para que los pescadores se animaran a hacerlo. De hecho, celebran
un torneo de caza anual que, aunque no es una iniciativa nueva en la tarea de
control del pez, en su caso ha sido plenamente autogestionada. De hecho, la
solidaridad y los equipos entre pescadores del Caribe ha jugado un papel
central ante la negligencia estatal para acompañarlos, como cuenta la líder.
“Nosotros
somos vecinos de pesca con Manzanillo, en Costa Rica, y conversando con el
presidente de su asociación allá, y juntos, le apostamos a impulsar un proyecto
grande que no solamente involucrara a nuestras organizaciones, sino que
contemplara otros países afectados”. Así surgió un intercambio que llevó a la
Upesabo a Cozumel, en el Caribe mexicano, que ya tiene un mayor recorrido en el
control de este pez. También se involucraron comunidades de Belice y Honduras.
Los
esfuerzos parecían ir viento en popa, pues lograron un apoyo temporal de la
Alcaldía del municipio de Almirante y de la International Accreditation Forum
(IAF), cuando la pandemia tocó la puerta y el proyecto se detuvo temporalmente.
Aun así, durante esa crisis, el pez león terminó alimentando algunos barrios
vulnerables de Bocas del Toro cuando la comida escaseaba. Los años siguientes,
a medida que el mundo poco a poco superaba aquella crisis, en Bocas del Toro
han ido reactivando las acciones de control. Pero están convencidos de que sus
esfuerzos son insuficientes ante una problemática que requiere mayor atención,
entre otras, por la enorme capacidad de reproducción de esta especie, donde las
hembras están en condiciones de poner millones de huevos.
En una
entrevista con la agencia EFE hace más de una década, el encargado para
entonces de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) ya advertía
los problemas que puede traer el crecimiento desaforado del pez león. “Estamos
preocupados porque la disminución de los peces en el Caribe va en aumento”,
dijo en ese momento. Asimismo, advirtió que la ARAP no tenía estadísticas sobre
la presencia de esa especie en el caribe panameño. En pleno 2026, el panorama
no ha cambiado, salvo porque la presencia de esta especie ya llegó hasta el mar
Mediterráneo.
En
Panamá, con los múltiples cambios presidenciales, este tema que, gracias a los
reclamos de comunidades pesqueras y activistas ambientales, empezó a estar en
la mesa, quedó al margen, según alerta Campbell. La situación se hizo aún más
compleja recientemente tras la firma de un decreto que cambió la figura de
protección de varias zonas naturales del país, como el Humedal San San Pond Sak
o la Isla Bastimentos, convirtiéndolas en Parques Naturales y creando una serie
de restricciones para la población vecina, en particular, para los pescadores.
Machazek asegura que esta medida fomenta el crecimiento insostenible del pez león y afecta las acciones para contenerlo, impactando no solo su soberanía alimentaria, sino también los arrecifes de coral. Al no poder usar arpón bajo la nueva normativa — la única forma de cazarlo —, el animal se reproduce sin control. Las comunidades dedicadas ancestralmente a esta práctica han pedido que se modifique el decreto por varias razones. Una disputa aún en curso. Entretanto, en la Upesabo sueñan con reunir los recursos que les permitan acondicionar el centro de acopio, construir un cuarto de procesamiento y formarse para reunir las condiciones para comercializarlo con un registro sanitario oficial en supermercados y otros negocios.
Adaptado de
https://elpais.com/america-futura/2026-03-07/cazar-comer-y-vestir-el-pez-leon-en-panama-para-controlar-esta-especie-invasora.html.
Accedido el: 07 mar. 2026.
I.O pronome "lo" pode substituir um adjetivo ou substantivo com função de atributo em construções com verbos como ser, estar ou parecer, como na resposta "Sí, lo soy" para a pergunta "¿Eres médico?".
II.O pronome "lo" deve concordar em gênero e número com o atributo que substitui; portanto, para a pergunta "¿Están cansadas?", a resposta correta seria "Sí, las estamos".
III.Em espanhol, o pronome "lo" é utilizado exclusivamente para substituir um objeto direto masculino singular, sendo seu uso como substituto de uma oração inteira considerado um coloquialismo a ser evitado na norma culta.
Está correto o que se afirma em:

I.Los adjetivos posesivos "mi", "tu" y "su" son invariables en género, pero varían en número, como en "mi casa" y "mis casas".
II.Los adjetivos posesivos "nuestro" y "vuestra" varían en género y número para concordar con el sustantivo que acompañan.
III.En español, los adjetivos posesivos siempre van después del sustantivo, como en "casa mi".
Es correcto lo que se afirma en:
A partir del texto 15A4-IV, juzgue lo siguiente ítem.
En «aumentando su predisposición» (cuarto párrafo), el posesivo marcado se refiere a usuario.
Instrucciones: Las cuestiones de números 31 a 60 se refieren al texto abajo.
Las cartas de amor
Por Eduardo Galeano
- Ellos se conocieron por casualidad, que es como se suelen encontrar los grandes amores,
- casi siempre por casualidad, por una llamada equivocada, por un encuentro fortuito. A ellos lo
- que les pasó fue que él había quedado en aquel café con una persona que no vino, y claro, la vio
- a ella sentada en la mesa del café, radiante, así que, harto de esperar no se cortó un pelo y dijo:
- —“ya que he venido hasta aquí, no puedo desaprovechar esta ocasión”.
- Se acercó a la mesa y dijo:
- —“¿Me permite?”
- —“Por supuesto”.
- Esto solo suele pasar en las historias que te cuentan otros, nunca en la vida real, por lo general
- cuando dices:
- —“Me permites”, dicen
- —“De qué”
- A lo mejor ella estaba esperando a alguien que tampoco vino, quién sabe, yo qué sé, habrá
- que inventar otra historia en la que ella le dice “De qué”, en este caso ella lo invitó a él para que
- se sentase, y él se sentó. Y claro, no había de qué hablar,
- —“¿y qué lees?”
- Lo malo fue que él no había leído nada del escritor que ella estaba leyendo, mal empezamos,
- mal, muy mal, por ahí no.
- —“Pues bonito día”
- Pero enseguida empezaron a profundizar, porque ella dijo
- —“Sí, la verdad es que hace un bonito día”.
- Y aunque no lo hiciera. Pero poco a poco él fue venciendo esa timidez que le caracteriza y
- fueron profundizando. Al principio él para llamar su atención contó una que otra mentira, que
- era escritor, luego reconoció que nunca le habían publicado nada, pero eso vino más tarde,
- cuando ya se conocían más, cuando pasaron del café a la habana con coca cola. Por entonces ya
- estaban descubriendo que tenían más afinidades de las que pensaban al principio, y compartían
- gustos cinematográficos, y por eso él le dijo
- —“Oye, y si vamos a ver esta, ¿has visto La vida es bella?” y ella
- —“No”,
- —“Oye quedamos el fin de semana”,
- —“Vale”.
- Y aquel fin de semana pues, yo no sé muy bien si para sorprenderla o no, pero el caso es que
- él rompía a llorar en cada escena en la que aparecía el chaval pequeño, esto a ella le enterneció,
- yo quiero pensar que era de verdad. Resulta que coincidían en más gustos, y también en lo
- musical, y le dijo:
- —“Oye, este fin de semana toca Ismael Serrano”,
- —“Ismael qué?”,
- —“Pero a ti te gustan los cantautores?”,
- —“Los de verdad me gustan”.
- Pero él le convenció a ella y fueron. Cuando él empezó a cantar aquella de Vértigo, pues se
- atrevió a cogerle la mano. Y poco a poco se fueron inevitablemente enamorando, pero no por
- esto de Ismael Serrano, ni por el Vértigo, quizá más por aquello de llorar con La vida es bella.
- Una mañana él se levanta y al abrir los ojos se da cuenta de que está perdidamente enamorado
- de ella, y quedaron entonces en aquel café en el que se conocieron por casualidad. Los momentos
- importantes suelen coincidir casi siempre en los mismos sitios, no estoy muy seguro de lo que
- acabo de decir, pero es una buena frase. Pero fue en aquel café en donde ella le dijo:
- —“Sabes, creo que me tengo que ir durante algún tiempo”,
- —“Yo te iba a decir casi lo contrario, que te quedaras conmigo para toda la vida”, y ella dijo
- —“No te preocupes porque yo estaré esperando el día que vuelva para retomar contigo este
- camino que emprendimos, además, cada quince días puntualmente te mandaré una carta en la
- que te contaré todo lo que he hecho, todo lo que siento, todo lo mucho que te echo de menos,
- y todo lo poco que nos falta para vernos”,
- Él dijo que bueno, que vale.
- —“Pero que si no te vas casi mejor”.
- Pero se fue. Fue entonces cuando descubrió que aquello no tenía remedio y que estaba
- perdidamente enamorado, que no había ningún elixir que hiciera que la olvidase, que no era
- cierto aquella de que un clavo saca otro clavo, que a veces es cierto que los amores a primera
- vista existen, bueno, ¿es que acaso hay otros?.
- A los quince días puntualmente llegó la carta de ella toda llena de besos y de caricias, de te
- echo de menos, él lloró, y esta vez era de verdad. Y guardaba las cartas con mucho cariño encima
- de la mesilla. Pasaron quince días, y otros quince, y otros quince, y otros quince, y las cartas se
- iban acumulando. Y su vida consistía en esperar a que llegara el decimoquinto día, abrir el buzón
- y encontrar la carta de amor en la que ella prometía volver, esperar esa carta en la que ella le
- diría que volvía pronto. Y pasaron años, muchos años, y ya las cartas casi no cabían en la casa,
- se compró una gran caja fuerte para guardar todas las cartas, porque eran su gran tesoro, porque
- vivía para leer las cartas que ella le había escrito, porque ella era lo que más quería, y así pasaron
- creo que diez años, quince, no me acuerdo.
- Y un día ella, sin saber cómo ni por qué, dejó de escribir, y al quince día él se encontró el
- buzón vacío, y el alma partida en dos. Ahora solo podía vivir del recuerdo, leyendo las cartas que
- ella le había escrito con tanto cariño, aquellas cartas eran su mayor tesoro. Un día él salió de
- casa, porque tenía que salir, y unos ladrones entraron en su casa. Al ver allí la gran caja fuerte
- no se lo pensaron dos veces, porque pensaron que debían esconder algún gran tesoro, grandes
- riquezas, realmente no era. Y se llevaron la gran caja fuerte.
- Imagínate la desolación de nuestro protagonista cuando llega a su casa y se da cuenta de que
- le han robado lo que él más quería, lo que le hacía sentirse vivo algunas tardes de domingo
- cuando no sonaba el jodido teléfono, cuando releía aquellas cartas y aquellas promesas quién
- sabe si falsas.
- Suele pasar que los ladrones son buenas personas, y este era el caso. Pero imagínate la cara
- de los ladrones cuando abren la caja fuerte y se encuentran montones de cartas de amor,
- declaraciones imposibles. El jefe de los ladrones se enfadó un poquito, pues la caja pesaba, y
- llevarla a la guarida no era moco de pavo.
- Nuestro hombre vagaba casi moribundo por las calles de su ciudad, con la esperanza de
- encontrar alguna carta, a alguien que le hablara de una gran caja fuerte llena de cartas, perdido
- sin saber ya qué hacer. El jefe ladrón lo que dijo es que aquellas cartas lo que había que hacer
- era quemarlas o tirarlas al río, lo que fuera, pero que desaparecieran de inmediato. Pero el más
- joven de los ladrones era más bueno, y se le ocurrió una gran idea.
- Un día nuestro hombre llegó a casa después de estar buscando toda una tarde, y al abrir el
- buzón ¿Adivina lo que se encontró?... Una carta. Los ladrones habían decidido mandarle las
- cartas tal y como ella se las había mandado, puntualmente cada quince días, por riguroso orden.
- Ahora él resucitaba con la esperanza de revivir aquellos momentos en los que quizá un día leería
- la carta en la que ella diría:
- —“Pronto estaré allí”.
(Disponible en: www.poeticous.com/eduardo-galeano/las-cartas-de-amor-1?locale=es – texto adaptado especialmente para ese examen).
Señale la alternativa donde hay un pronombre posesivo:




I. ________ aguas estan agitadas. II. ________ agua es muy importante para ________ salud. III. ________ más importante es vivir con tranquilidad. IV. Pienso que _______ color más interesante.







En la frase: “Y no dejaba de tener sus buenas razones para ello” (línea 9) la palabra “ello” tiene la forma neutra del pronombre personal tónico de tercera persona del singular y se puede sustituir por el pronombre átono lo.